Un hito político sin precedentes acaba de marcar un antes y un después en la localidad de San Cristóbal, en el sur de Bogotá. En un evento histórico para la participación territorial, la Secretaria Distrital de la Mujer, Laura Tami Leal, oficializó la creación de la Bancada de Mujeres en la Junta Administradora Local (JAL) y la consolidación de la Comisión para la Equidad de las Mujeres. La jornada ratificó un movimiento decidido por parte de las edilesas de la zona para transformar las estructuras de poder tradicional y garantizar que el enfoque de género trascienda cualquier color político o periodo de gobierno.

El establecimiento de esta comisión responde a una deuda histórica con las lideresas de la zona urbana y rural de la localidad. A través de este mecanismo normativo, se busca que las necesidades específicas de la población femenina se incorporen de manera sistemática en la planeación presupuestal, la construcción de infraestructura, la seguridad comunitaria y la fiscalización política. De este modo, la toma de decisiones en el gobierno local ya no ignorará las realidades que viven miles de ciudadanas diariamente.

Un verdadero giro de tuerca en la política territorial de Bogotá

Por años, las decisiones políticas en San Cristóbal se mantuvieron alejadas de un trabajo colectivo articulado entre las representantes femeninas. Sin embargo, la creación de esta bancada demuestra que la unión de fuerzas políticas puede sobreponerse a las barreras ideológicas tradicionales. El objetivo supremo es compartido: institucionalizar los derechos de las mujeres para que no dependan de la voluntad de turno de los gobernantes, sino que se conviertan en políticas públicas transversales y definitivas.

Con esta nueva estructura legal dentro de la JAL, cualquier proyecto de acuerdo local, debate de control político o inversión en desarrollo social deberá pasar por el filtro de la equidad. Esto asegura que la asignación de recursos territoriales atienda de manera prioritaria las brechas de género, tales como la tasa de desempleo femenino, la falta de espacios seguros de esparcimiento y la prevención sistemática de las violencias basadas en género en barrios populares.

Adicionalmente, el fortalecimiento de la Bancada de Mujeres busca abrir las puertas del recinto gubernamental a organizaciones sociales, colectivas feministas y lideresas comunitarias que históricamente han trabajado desde las calles. Ahora, sus propuestas tendrán un canal institucional formal para convertirse en normas de obligatorio cumplimiento a nivel local.

La secretaria Tami Leal asistió a la instalación de la bancada de mujeres de la localidad de San Cristobál.

Desmontando mitos: Ni minoría ni población vulnerable

Durante la histórica jornada de instalación, los discursos pronunciados generaron un fuerte impacto conceptual. La Secretaria Laura Tami Leal lanzó reflexiones contundentes para desmontar relatos obsoletos sobre el papel de las mujeres en la sociedad. En primer lugar, desmontó la errónea etiqueta que ubica a la población femenina como una ‘minoría’, recordando que cuantitativamente representan la mayoría de habitantes en Bogotá. Esta paradoja demuestra la urgencia de que esa presencia demográfica se traduzca en una cuota equivalente en los altos cargos de decisión.

En un tono vehemente y reflexivo, también se cuestionó la narrativa institucional que cataloga a la mujer como una ‘población vulnerable’. La funcionaria fue tajante al señalar que las mujeres no son vulnerables por naturaleza, sino que son víctimas de estructuras socioeconómicas, jurídicas y políticas defectuosas que generan brechas de inequidad y las expone a situaciones de vulnerabilidad. Romper este paradigma lingüístico es fundamental para dejar de ver a las ciudadanas como sujetas de caridad y empezar a tratarlas como verdaderas sujetas de derechos constitucionales.

De igual forma, se enfatizó en la necesidad de construir espacios políticos donde el debate sea apasionado pero respetuoso, totalmente libre de acoso y violencia machista. La violencia política sigue siendo uno de los mayores desincentivos para que las jóvenes talentosas decidan postularse a cargos de elección popular; por ello, garantizar entornos seguros es un requisito indiscutible para fortalecer la democracia representativa.

El desafío de la representatividad en las corporaciones públicas

Las cifras de participación electoral vigentes reflejan un panorama alarmante que exige cambios estructurales inmediatos. Actualmente, la representación de las mujeres en las corporaciones públicas de la capital —así como en el Congreso de la República y la mayoría de Juntas Administradoras Locales— ni siquiera alcanza el 30% del total de las curules disponibles. Esta disparidad deja en evidencia que los techos de cristal y las barreras socioeconómicas siguen vigentes en el ecosistema electoral colombiano.

Frente a este escenario, la creación de la bancada en San Cristóbal envía una señal de esperanza y un llamado de acción directa para las nuevas generaciones. Es imperativo que las edilesas y concejalas actuales dejen un legado sólido que inspire a niñas, adolescentes y jóvenes a reclamar su espacio en las decisiones de país. La política no debe continuar siendo un terreno predominantemente masculino, sino un reflejo fiel de la composición diversa de la sociedad.

El llamado a la unidad colectiva es el motor de esta iniciativa. Aunque existan discrepancias en aspectos ideológicos o partidistas, las lideresas locales han demostrado que es posible pactar en torno a principios irrenunciables: la autonomía económica, el consentimiento pleno, la prevención de violencias y el acceso universal a la justicia.

Brújula

Contexto: La lucha constante por la paridad en la política de Bogotá

El avance logrado en la localidad de San Cristóbal se enmarca dentro de una tendencia de movilización institucional que busca replicarse en las 20 localidades del Distrito Capital. Históricamente, las Juntas Administradoras Locales han sido el primer escalón de la carrera política para la ciudadanía, actuando como el termómetro primario del liderazgo comunitario. No obstante, la equidad de género en estos espacios de poder de base solía quedar relegada a iniciativas individuales o esfuerzos aislados.

Con la implementación del enfoque de género institucionalizado mediante la Secretaría Distrital de la Mujer, Bogotá se posiciona como una ciudad pionera en América Latina en cuanto a políticas de transversalidad. Las estrategias no solo abarcan la participación política directa, sino también el reconocimiento, redistribución y reducción de las cargas del cuidado no remunerado, un factor clave que históricamente ha privado a miles de mujeres del tiempo necesario para formarse y ejercer la política.

La articulación entre el gobierno distrital y las edilesas locales representa un paso cuantitativo y cualitativo en la consolidación del Sistema Distrital de Cuidado y las metas de igualdad sustantiva. Al crear estas comisiones permanentes, San Cristóbal traza un camino normativo para que otras localidades donde no existen bancadas similares sigan el mismo ejemplo y aseguren los derechos políticos de las mujeres.

Un futuro incluyente que exige compromiso colectivo

La histórica consolidación de la Bancada de Mujeres en San Cristóbal no marca el final de una trayectoria, sino el nacimiento de una veeduría activa sobre las decisiones locales. Ocupar el poder no es solo sentarse en una curul, sino exigir transformaciones reales en la vida cotidiana de las vecinas de la localidad. La política comunitaria ha comenzado a vestirse con rostro de mujer y fuerza colectiva.

A medida que estas comisiones comiencen a dictaminar proyectos y a ejercer control político, la sociedad bogotana en su conjunto será testigo del impacto transformador de la paridad de género. La equidad no es un beneficio exclusivo para las mujeres; es una garantía de justicia social que fortalece la democracia y enriquece la toma de decisiones para toda la ciudadanía.

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