Un depósito clandestino que estaría el servicio de la Segunda Marquetalia fue descubierto por la Policía y el Ejército en la vereda Río Blanco de Rivera en medio de las operaciones desplegadas para contener el avance de las estructuras armadas ilegales y el aumento de las extorsiones en las zonas rurales del Huila. En el lugar fueron encontrados armas, munición, radios de comunicación y otros elementos que, según las autoridades, serían utilizados para sostener las actividades criminales y la financiación de esta organización.

Las labores de inteligencia de la Fuerza Pública permitieron descubrir en la vereda Río Blanco del municipio de Rivera un depósito ilegal que, según las autoridades, estaría al servicio de las disidencias de las Farc.

En el lugar fueron encontrados varios elementos que serían utilizados para mantener la operación de la Segunda Marquetalia, estructura armada que tiene presencia y actividad criminal en el Huila.

La intervención de la institucionalidad

El hallazgo se produjo durante una operación conjunta entre la Policía y el Ejército Nacional, en un sector que, de acuerdo con la información recopilada previamente, habría sido empleado como punto estratégico para facilitar el movimiento de las denominadas comisiones de finanzas de la estructura Teófilo Forero, comisión Fernando Díaz.

“Este resultado es importante porque encontramos allí armas, munición, proveedores, radios de comunicación y otros elementos que esta organización utilizaba para mantener su capacidad criminal en el territorio”, señaló el brigadier general César Augusto Suárez Giraldo, comandante de la Novena Brigada.

En la operación participaron soldados del Batallón de Artillería de Campaña N.° 9 Tenerife y del Batallón de Infantería Liviana N.° 27 Magdalena, junto con unidades del equipo investigativo contra el crimen organizado de la SIJIN de la Policía Huila. Su objetivo no fue solamente encontrar armas, sino no afectar la infraestructura que permite a estas organizaciones mantenerse activas y ejercer presión sobre las comunidades.

Materiales hallados

En el escondite había ocultas dos escopetas, una de calibre 12 y la otra de calibre 16, además de cuatro cartuchos para este tipo de armas. También aparecieron 15 proveedores metálicos calibre 5,56 milímetros, cinco radios portátiles con sus respectivas antenas y tres estaciones destinadas a la carga de estos equipos de comunicación.

A este material se sumaron dos bases o tapetes de corte y 22 dispositivos correspondientes a bocinas de sirena electrónica para señalización acústica de emergencia. Aunque algunas de estos elementos podrían parecer ajenos al armamento convencional, para los investigadores hacen parte del conjunto de recursos que permitieron a la estructura organizar, comunicar sostener sus actividades en el territorio.

“Más allá de los elementos incautados, lo que estamos afectando es la forma en que esta estructura pretende sostener sus actividades ilegales en el Huila”, explicó el comandante de la Novena Brigada.

Su operación

Precisamente, uno de los aspectos que más llama la atención de las autoridades es el supuesto vínculo del lugar con las llamadas comisiones de finanzas. Según la información de inteligencia, desde sectores estratégicos como este se facilitaría el desplazamiento de integrantes encargados de obtener recursos para la organización mediante presiones y exigencias económicas a habitantes de diferentes municipios.

Por esta razón, el delito de la extorsión es uno de los frentes que buscan golpear las autoridades con este tipo de operaciones. El propósito de las estructuras armadas no se limita a conservar armas o equipos: detrás de esa logística existe una cadena en la cual requieren comunicaciones, movilidad, almacenamiento y capacidad para ejercer intimidación sobre quienes se niegan a entregar dinero.

“Estamos quintándole herramientas a una estructura que pretende intimidar a nuestros ciudadanos y financiar su accionar criminal a costa de la tranquilidad de las comunidades”, agregó el brigadier general César Augusto Suárez Giraldo.

Por su parte, el coronel Mauricio Andrés Carrillo Álvarez, comandante del Departamento de Policía Huila, destacó que el procedimiento permite afectar simultáneamente varios componentes de la organización.

“Este resultado operacional constituye un golpe certero a las capacidades armadas y logísticas de los grupos armados ilegales, afectando sus estructuras, su capacidad para ejercer presión y realizar acciones de extorsión contra la población civil”, manifestó el oficial.

Golpe a su plan de expansión

La ubicación del depósito también representa un revés para la capacidad de almacenamiento de la organización. Para ellos, tener armamento y equipos de comunicación ocultos en puntos rurales le permite disponer de esos recursos cuando lo requieren, movilizarlos hacia otros sectores y mantener comunicación entre sus integrantes.

“Este importante resultado se logró mediante labores coordinadas de investigación e inteligencia de la Policía Nacional y el Ejército Nacional en un sector que era utilizado como zona estratégica por este grupo armado ilegal para el desarrollo de las actividades ilícitas”, sostuvo el coronel Carrillo Álvarez.

Mientras avanzan en estas actuaciones, el Ejército y la Policía mantienen las labores de inteligencia y control territorial diferentes zonas del Huila con la mirada puesta en las estructuras que buscan utilizar las áreas rurales para su expansión y obtener recursos mediante la presión sobre la población.

“Estamos llegando a lugares donde estas estructuras buscan esconder sus armas, sus equipos y los elementos que necesitan para continuar delinquiendo”, concluyó el brigadier general César Augusto Suárez Giraldo.

Operaciones de riesgo

La ubicación del depósito en Rivera y la neutralización de los artefactos explosivos en Algeciras hacen parte de una misma estrategia de inteligencia, control territorial y reacción operacional orientada a anticiparse a las amenazas y reducir la capacidad de los grupos criminales para afectar a las comunidades.

Estas acciones reflejan en el riesgo que se enfrentan los uniformados durante operaciones. En Algeciras, precisamente, dos militares perdieron la vida el pasado 12 de agosto cuando acudieron a atender una amenaza con explosivos en el sector. Días después, la localización de nuevos artefactos en la misma zona permitió nuevamente intervenir antes de que pudieran ser utilizados, evitando que campesinos, transportadores y demás habitantes quedaran expuestos a una situación de mayor peligro.

De acuerdo con la Novena Brigada, durante lo corrido del 2026 sus tropas neutralizaron 395 artefactos explosivos en el Huila, además de 643 metros de elementos empleados para su activación y 71 kilogramos de materiales e insumos destinados a su elaboración. Para las autoridades, estas cifras representan amenazas que han sido retiradas de caminos, zonas rurales y lugares frecuentados por la población.