La etapa 14 del Giro de Italia, edición 109, que se describe, marca un punto de quiebre en la competencia, con un recorrido de 133 kilómetros entre Aosta y Pila (Gressan) que concentra 4.350 metros de desnivel acumulado.
Situación de carrera
Con una salida neutralizada en ascenso y casi 20 kilometros de recorrido, se logro consolidar una fuga numerosa.
Cabeza de carrera
- Jardi Christiaan Van Der Lee — +2:01:01
- Jan Christen — +50:35
Grupo perseguidor
- Luca Vergallito — +2:15:32
- Martin Marcellusi — +2:18:10
- Jefferson Alexander Cepeda — +51:11
- Giulio Ciccone — +18:16
- Enric Mas — +23:22
- Juan Pedro López — +40:59
- Lorenzo Milesi — +57:56
- Einer Rubio — +47:27
- Jan Hirt — +7:53
- David De La Cruz — +6:43
- Mark Donovan — +41:19
- Nickolas Zukowsky — +46:43
- Aleksandr Vlasov — +29:09
- Gianmarco Garofoli — +41:40
- Koen Bouwman — +43:22
- Christopher Juul-Jensen — +1:59:59
- Gijs Leemreize — +1:39:55
- Mattia Bais — +1:49:49
- Ludovico Crescioli — +31:13
- Alessandro Tonelli — +50:10
- Igor Arrieta — +9:14
- Jhonatan Narváez — +43:15
- Wout Poels — +38:13
- Johannes Kulset — +10:06
- Andreas Leknessund — (sin tiempo detallado)
Recorrido
Desde el inicio se afrontan ascensos continuos, sin pausas significativas, lo que anticipa un fuerte impacto en la clasificación general. El trayecto comienza con la subida a Saint-Barthélémy (15,8 km al 6,1%), seguida de un descenso de casi 20 kilómetros. Luego de un breve paso por Aosta, la ruta asciende al Valpelline, que culmina en Doues (5,8 km al 6,2%), considerada la subida menos exigente del día.
Posteriormente, el recorrido incluye los ascensos a Lin Noir (7,4 km al 7,9%) y Verrogne (5,6 km al 6,9%), separados por un corto descenso, antes de regresar al valle y encarar la subida final a Pila por la vertiente de Gressan. Esta última subida, de 16,5 kilómetros y una pendiente media del 7,1%, no supera rampas del 9% y ofrece vistas panorámicas de montañas emblemáticas como el Mont Blanc, el Cervino, el Monte Rosa y el Gran Paradiso en días claros.
Pila cuenta con antecedentes en la historia del Giro, especialmente durante las décadas del 80 y 90, pero en esta ocasión el ascenso se realiza por una vertiente diferente a la habitual, tradicionalmente utilizada para el descenso. Entre los hechos destacados figuran el triunfo de Robert Millar en 1987 y el de Udo Bölts en 1992, en una edición ganada por Miguel Indurain.







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