
La actriz colombiana Flor Vargas, reconocida por su extensa trayectoria en televisión, teatro y cine nacional, enfrenta a sus más de 90 años una compleja situación económica y de salud.
Recordada por producciones como Los Victorinos, La saga, negocio de familia y En los tacones de Eva, permanece en su apartamento en Bogotá y ha solicitado apoyo para costear sus necesidades médicas y de subsistencia.
Su caso se conoció tras una entrevista en el programa Bravíssimo. En ese espacio, la intérprete relató que su movilidad se ha visto afectada durante los últimos meses a causa de varias caídas.
“No puedo caminar bien. Me he caído tres veces ya”, reconoció, añadiendo que ahora requiere caminador y asistencia para actividades cotidianas como el baño y la alimentación. Aunque una persona la acompaña durante algunas horas del día, el resto del tiempo permanece sola.

En materia de salud, la actriz también enfrenta una dificultad auditiva que ha intentado compensar con audífono, aunque la comunicación diaria resulta limitada. Vargas requiere terapias físicas constantes para mantener la movilidad, pero la atención que recibe por parte de la EPS resulta insuficiente.
“De la EPS me hacen, pero solo una semanal y a veces pasa un mes sin que me hagan la terapia”, detalló.
El entorno personal de la actriz está marcado por la soledad tras la pérdida de sus dos hijos, uno de ellos el también actor Manuel Cabral. “Manuel ya cumplió 16 años de fallecido y Cecilia, la semana, entrante cumple 7 años de haber partido”, compartió, señalando que esta situación ha reducido considerablemente su red de apoyo.
En el plano económico, Flor Vargas subsiste con una pensión equivalente a un salario mínimo, lo que le obliga a administrar con rigor los gastos de servicios, alimentación y el salario de su colaboradora.
“Hay que pagar servicios, administración, el mercado también…”, explicó. Esta situación le impide acceder a alternativas de cuidado permanente como un hogar geriátrico, cuyos costos superan su presupuesto. Sobre esa posibilidad fue tajante: “Los hogares de dos millones son deprimentes, la verdad. Por eso, para morirme bien aburrida, bien triste y bien mal, prefiero hacerlo aquí en mi apartamento, tranquila”.
A las dificultades de movilidad y audición se suman otros desafíos médicos, como el tratamiento de un glaucoma que requiere medicamentos constantes y un procedimiento odontológico pendiente. La actriz enfatizó que necesita apoyo para terapias, medicamentos y atención médica complementaria. Consultada sobre el tipo de ayuda que requiere, respondió: “Pues no sé… lo que la gente quiera dar”.

El llamado a la solidaridad fue replicado en televisión y redes sociales, donde se compartieron canales de contacto y opciones para realizar donaciones, como transferencias a través de Nequi y consignaciones en Bancolombia, con el objetivo de respaldar los gastos médicos y de cuidado de la actriz.
A lo largo de más de cinco décadas, Flor Vargas se consolidó como un referente del entretenimiento en Colombia, participando en proyectos que marcaron distintas generaciones de televidentes. Su caso ha generado respuestas solidarias y reabierto el debate sobre las condiciones de vida de los artistas veteranos en el país.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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