Un escalofriante caso de presunto abuso sexual sacude los cimientos de la Universidad del Rosario, desatando una controversia que pone en jaque tanto a la justicia como a la propia institución. La denuncia, presentada por una estudiante contra un compañero, data del 13 de mayo de 2023.A pesar de haber acudido a las autoridades judiciales y universitarias, la respuesta ha sido, presuntamente, insuficiente y desesperadamente lenta. Tras meses de silencio y sin avances concretos, la valiente víctima ha decidido romper el silencio y hacer pública su desgarradora historia, exigiendo respuestas.

Un proceso iniciado por una joven estudiante no ha obtenido acciones concretas tras casi un año de investigación desde que los hechos ocurrieron en un apartamento de Bogotá, lo que ha incrementado la frustración de la afectada - crédito Universidad del Rosario

La joven, de tan solo 21 años, formalizó la denuncia por presunto abuso sexual contra un compañero en un apartamento del centro de Bogotá. Desde el primer momento, la Fiscalía y la universidad tuvieron conocimiento de los hechos.Sin embargo, casi un año después, el proceso judicial y disciplinario parece estancado, sin que se hayan tomado medidas contundentes. La víctima ha aportado pruebas irrefutables, incluyendo chats comprometedores y diagnósticos médicos que confirman el abuso.

Una joven de 21 años ha expresado inconformidad ante la falta de avances en los procedimientos judicial y universitario, pese a haber presentado pruebas médicas y mensajes privados desde el inicio del caso - crédito Luisa Gonzalez / Reuters

La noche del incidente, tras unas cervezas, la joven acudió al apartamento de Diego Alejandro Rivera. Según su relato a Semana, se sintió incapacitada para reaccionar y expresó claramente su negativa a mantener relaciones sexuales.Pese a su oposición, el agresor habría actuado en contra de su voluntad. Los mensajes de WhatsApp posteriores son desgarradores: “Te atienes a que literalmente me violaste”. La respuesta de Rivera: “Lo que hice estuvo muy mal, Patricia, perdóname… Fue un error, lo reconozco”.La denuncia fue radicada en la URI de Paloquemao, y la joven recibió atención médica durante tres días en la Clínica Universitaria Colombia, donde el diagnóstico fue contundente: abuso sexual. Sin embargo, el camino hacia la justicia ha estado plagado de obstáculos.Desde el inicio, el padre de la víctima reportó dificultades, incluyendo la pérdida temporal del rastro del proceso judicial. Aunque la fiscal Mónica Vergara se comprometió a actuar, imputando a Rivera por “acceso carnal o acto sexual abusivo con incapaz de resistir agravado”, no solicitó medida de aseguramiento.Esta decisión, según la víctima, generó una profunda frustración y desconfianza. Los problemas continuaron: no se permitió acompañamiento durante la declaración inicial y la documentación se extravió momentáneamente, añadiendo más dolor a la revictimización.

Una joven resalta la ausencia de decisiones pese a haber presentado pruebas como chats y diagnósticos médicos, lo que la condujo a exponer públicamente su situación - crédito Colprensa

Respuesta de la Universidad del Rosario: ¿Acción o Dilación?

La Universidad del Rosario, al recibir la denuncia, asegura haber activado sus protocolos internos. Las directivas explicaron a Semana que implementaron medidas con enfoque de género, garantizando confidencialidad y respeto al debido proceso para ambas partes.Aunque se resolvió la expulsión de Rivera, recursos legales y tutelas interpuestos por el acusado han frenado su ejecución, prolongando la angustia de la denunciante. La universidad argumenta que estos mecanismos buscan asegurar decisiones ajustadas a derecho, pero la espera es insoportable para la víctima.

Las Voces de los Implicados: ¿Inocencia o Impunidad?

Rivera, consultado por Semana, se ha negado a declarar, amparándose en su derecho constitucional a no autoincriminarse, y en la audiencia del 12 de junio de 2023, sostuvo su inocencia. Asegura que sus tutelas buscan proteger derechos fundamentales, no dilatar el proceso.Sin embargo, la estudiante siente que su voz no ha sido escuchada y que, un año después, no hay medidas concretas contra el presunto responsable, a pesar de las contundentes pruebas. La universidad insiste en haber cumplido con todos los protocolos legales y el debido proceso.La historia clínica y el relato de la denuncia revelan que Patricia perdió el conocimiento en varias ocasiones, y al recobrarlo, constató tocamientos y acceso carnal en su contra. La falta de respuestas de la justicia y la percepción de revictimización han impulsado a esta joven a exponer su caso públicamente, buscando desesperadamente que se haga justicia.

Un proceso disciplinario con enfoque de género y confidencialidad sigue en marcha, mientras la familia de la denunciante cuestiona la efectividad de las acciones adoptadas por la entidad - crédito Luis Jaime Acosta / Reuters

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.