Un escándalo sin precedentes sacude al Ministerio de la Igualdad: el exviceministro Acxan Duque se encuentra en el ojo del huracán tras el envío de una fotografía íntima a una funcionaria. Su explicación de un «error» ha desatado una ola de controversia que ya está en manos de la Fiscalía y la Procuraduría. Este incidente no solo pone en jaque la credibilidad de la cartera, sino que también reaviva el debate sobre el acoso laboral en altas esferas del poder.Según el relato de Duque a Blu Radio, la mañana del 25 de marzo, mientras realizaba ejercicio y gestionaba múltiples chats de WhatsApp, un desliz inesperado ocurrió. Catorce minutos después de enviar un video político, una imagen comprometedora, destinada a su pareja, se filtró accidentalmente al chat de la funcionaria. Un «error de minutos», así lo califica el exfuncionario, insistiendo en la falta de intencionalidad.
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Para reforzar su defensa, el entonces jefe de la Oficina Jurídica del Ministerio de la Igualdad ha presentado un peritaje forense de su dispositivo móvil. Este informe busca demostrar que la misma imagen fue enviada a dos chats diferentes exactamente a la misma hora, sugiriendo un claro envío accidental a la funcionaria. Una prueba clave para desvirtuar cualquier acusación de acoso.

Duque asegura que, al percatarse del «error», actuó de inmediato: borró la imagen, ofreció disculpas y reportó el incidente voluntariamente a Control Interno. Su renuncia, insiste, no fue una admisión de culpa, sino una estrategia para evitar que el caso se convirtiera en un «comodín político» que desviara la atención de la agenda ministerial. Una jugada para proteger la institución, según su versión.
La Reacción de la Funcionaria y el Escalamiento del Caso
Sin embargo, la controversia no se detuvo en las explicaciones del exviceministro. La funcionaria afectada formalizó su inconformidad, solicitando que la comunicación se mantuviera estrictamente profesional. Consideró el contenido recibido como una agresión intolerable en un entorno laboral, llevando su queja al Comité de Convivencia y, posteriormente, a la esfera pública. Un paso decisivo que cambió el rumbo del escándalo.

La senadora y precandidata presidencial Paloma Valencia amplificó el caso en redes sociales, exigiendo medidas urgentes de protección para la funcionaria. La congresista solicitó la intervención de la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía, pidiendo la separación inmediata del funcionario. Sus palabras resonaron: «¡Necesitamos acciones inmediatas para proteger a las mujeres!».
La Contundente Respuesta del Ministerio de la Igualdad
La respuesta oficial del Ministerio de la Igualdad fue rotunda y sin contemplaciones. En un comunicado firme, la entidad declaró: «En este Ministerio no toleramos, no minimizamos y no encubrimos ninguna forma de violencia contra las mujeres.» Un mensaje claro que busca marcar un precedente ante este tipo de situaciones.

Horas después de la polémica, Duque fue removido de su cargo. El caso fue remitido «de forma inmediata a la Fiscalía General de la Nación y a la Procuraduría General de la Nación» para una investigación independiente. Además, el ministerio activó el protocolo interno «Voces Vivas», reafirmando que «aquí no hay espacio para privilegios, jerarquías ni silencios cómplices.» Una acción decisiva para garantizar la transparencia.

La cartera intentó enmarcar el episodio en una discusión más amplia, señalando que «no es un hecho aislado», sino una manifestación de la desigualdad y las relaciones de poder históricas. Con esta postura, el Ministerio de la Igualdad busca enviar un mensaje de tolerancia cero, especialmente desde una entidad cuya misión es precisamente proteger los derechos y reducir las brechas de género. Un compromiso institucional inquebrantable.

Un Caso que Resuena en la Opinión Pública
Este incidente cobra especial relevancia en un momento sensible para Colombia, marcado por múltiples denuncias públicas de acoso y abuso de poder en diversos ámbitos laborales y mediáticos. La discusión nacional sobre las respuestas institucionales, la protección de las denunciantes y el manejo de las jerarquías está en plena ebullición. El caso Duque se convierte así en un símbolo de esta conversación crucial.

En el centro de la controversia, persisten dos versiones: la del exviceministro, que habla de un «error» con disculpas y renuncia; y la de la funcionaria, que denuncia una agresión y activa las rutas institucionales. Ahora, la Fiscalía y la Procuraduría tienen la última palabra. El futuro de Acxan Duque y la reputación del Ministerio de la Igualdad penden de un hilo. ¿Se confirmará el error o saldrá a la luz una verdad más oscura?
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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