La vida de María Lilia Moreno, a sus 84 años, es un testimonio de resiliencia y la prueba irrefutable de que nunca es tarde para perseguir los sueños. Con tan solo dos meses para celebrar su 85º cumpleaños, Lilia ha decidido reescribir su historia personal y académica.En el Centro Transitorio Cundinamarca de la Secretaría Distrital de Integración Social, Lilia no es la única. Un grupo inspirador de personas mayores, que han enfrentado o enfrentan situaciones de calle, asisten a diario a clases de matemáticas, español y ciencias, redescubriendo el placer de aprender.

Esta iniciativa forma parte de una innovadora estrategia de educación flexible, diseñada para que ciudadanos y ciudadanas de todas las edades retomen su camino educativo. El objetivo es claro: permitirles completar sus estudios de educación básica y media, abriendo nuevas puertas a su futuro.

Lilia

“Lo único que aprendí a hacer fue un garabato de mi nombre, porque me casé y no pude estudiar”, confiesa María Lilia con una sinceridad conmovedora. Esta frase, cargada de una vida de experiencias, resuena en cada paso que da en su nueva trayectoria estudiantil.Cada mañana, a las 8:00 a.m., Lilia se prepara con esmero, lista para su jornada académica. Junto a sus doce compañeros, toma asiento en la sala acondicionada, asegurándose de estar cerca del profesor para no perderse ni un solo detalle de la lección.

El Cuaderno de los Sueños y los Mensajes Inspiradores

Con lentitud y reverencia, Lilia saca un cuaderno que atesora como un tesoro. “En este cuaderno, que me regaló mi profesor Diego en Navidad, escribo lo que me enseñan”, dice con orgullo, mientras sus dedos acarician las páginas llenas de conocimiento.

Foto grupo de adultos mayores retomando formacion academica

Sus hojas no solo guardan lecciones, sino también mensajes de apoyo que impulsan su espíritu. “Lilia, eres linda, amable, comprensiva y amorosa. No cambies”, le escribió el profesor Miguel, un testimonio del impacto que esta mujer excepcional tiene en quienes la rodean.A pesar de haberse graduado con éxito en belleza y encuadernación en el SENA, la voz de Lilia se quiebra al recordar por qué no pudo continuar sus estudios. Decisiones tomadas en su juventud, como casarse y formar una familia, la alejaron de su anhelado sueño de aprender.

Un Nuevo Amanecer Educativo

Pero el tiempo ha demostrado que la pasión por el conocimiento no tiene fecha de caducidad. A sus 84 años, María Lilia ya ha completado su educación primaria y ahora se embarca con entusiasmo en la aventura del bachillerato.

foto de lilia tomando clases de bachillerato

“Me gusta tener la cabeza ocupada y soy muy feliz de estar aprendiendo”, afirma Lilia, quien, durante una clase sobre el mapa de las comunidades indígenas, luce un vibrante traje y un llamativo sombrero rojo, reflejando su espíritu inquebrantable.Jeny Rincón, coordinadora del Centro Transitorio Cundinamarca, explica que un equipo de terapeutas y trabajadores sociales identifica a las personas mayores interesadas en esta oportunidad educativa. Es un proceso cuidadoso que garantiza el compromiso de los participantes.“Ahí empieza el trabajo con las secretarías de Educación y de Integración Social para implementar la estrategia de educación flexible con un enfoque para personas mayores que asisten a este servicio”, detalla Rincón, destacando la colaboración interinstitucional.

La iniciativa es un modelo de accesibilidad: “Nos dan la oportunidad de que las personas no se desplacen a ninguna parte para tomar sus clases entre las 8 a.m. a 12 m de lunes a viernes”, añade. La Secretaría de Educación, a través de la Universidad Minuto de Dios, provee tutores, materiales y kits de aseo.

Intercambio de Saberes: Más Allá del Aula Tradicional

Juan López, tutor de pensamiento científico social, describe estas clases como un «intercambio de saberes». Sus estudiantes, adultos mayores con experiencias de vida únicas, enriquecen cada lección con sus perspectivas.“Yo no vengo solo a enseñar, sino a aprender de sus experiencias que hacen que esa formación abarque contenidos diferentes a lo que es el aula regular”, concluye López, subrayando el valor bidireccional de este proceso educativo transformador.Los Centros Transitorios acogen a personas mayores de 60 años en situación o riesgo de calle, ofreciéndoles alojamiento temporal, alimentación, higiene y apoyo psicosocial. Es un refugio que, además, se ha convertido en un aula de esperanza.

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