El escenario donde tradicionalmente se han reforzado los códigos más duros de la masculinidad se ha transformado en el punto de partida para una revolución social silenciosa. En la capital colombiana, el lenguaje del fútbol, los debates digitales y las dinámicas cotidianas del hogar convergen ahora en una propuesta pedagógica que busca desmontar privilegios normalizados y frenar las violencias de género desde su raíz más profunda.

Durante décadas, el peso de los trabajos domésticos y del cuidado ha recaído casi exclusivamente sobre los hombros de las mujeres. Sin embargo, transformar esta realidad exige un cambio de perspectiva radical: involucrar de manera activa, reflexiva y crítica a los hombres para que reconozcan su papel dentro del bienestar compartido y abandonen posturas de dominación o simple condescendencia.

El fútbol como cancha para desarmar el machismo cotidiano

Bajo la premisa de que las transformaciones culturales ocurren en los espacios cotidianos y no únicamente en las leyes, surge la iniciativa “El tercer tiempo cuenta: Masculinidades en juego”, una experiencia inmersiva liderada por la Secretaría Distrital de la Mujer. La estrategia recurre a la metáfora del deporte más popular del país para abrir conversaciones complejas sobre corresponsabilidad, vínculos afectivos y autocuidado.

El objetivo central de este enfoque pedagógico no es señalar culpabilidades, sino invitar a la autocrítica constructiva. A través de dinámicas lúdicas y reflexivas, los participantes exploran cómo el trabajo en equipo dentro de la cancha puede trasladarse de manera idéntica a la convivencia del hogar, redefiniendo el liderazgo masculino a partir de la empatía y la equidad.

Masculinidad

Las cuatro estaciones del cambio: de la casa a las redes sociales

La experiencia pedagógica desarrollada en la Universidad Compensar se estructura en cuatro circuitos interactivos diseñados para intervenir en diferentes dimensiones de la vida diaria:

  • Arma la nómina: Un ejercicio donde los asistentes visualizan la sobrecarga invisible de las tareas del cuidado y reconfiguran la distribución equitativa de las responsabilidades domésticas.
  • Tu feed también juega: Una estación crítica dedicada a examinar cómo los memes, tendencias y contenidos virales en redes sociales perpetúan estereotipos de género nocivos.
  • Tu voz sostiene: Un espacio formativo enfocado en identificar micromachismos, dinámicas de control psicológico y actitudes de culpabilización hacia la mujer.
  • Tu voz acompaña: Un módulo práctico para dotar a los hombres de herramientas efectivas que fortalezcan las redes de apoyo comunitario frente a cualquier manifestación de agresión.

Al finalizar este recorrido, los asistentes se enfrentan a un cuestionamiento fundamental: ¿qué hace que alguien sea un buen hombre en la sociedad actual? Esta pregunta busca movilizar compromisos reales que trasciendan la teoría y se apliquen en la convivencia familiar, laboral y barrial.

La trampa de ‘ayudar’: las cifras detrás de la brecha en el hogar

Los datos demuestran la urgencia de estas intervenciones. En Bogotá, el 61,4 % de la población reconoce que los hombres tienen una participación sustancialmente menor en las actividades del hogar en comparación con las mujeres. A esto se suma que un contundente 72,5 % continúa bajo la creencia de que los hombres simplemente “pueden ayudar”, sin asumir el cuidado como un deber compartido ineludible.

Esta noción de la “ayuda” perpetúa una asimetría de poder estructural. Cuando el hombre se posiciona como un colaborador voluntario y no como un corresponsable directo, la carga mental, administrativa y emocional del hogar continúa recayendo en la mujer, limitando su autonomía económica, profesional y personal.

Brújula

Construir redes y derribar el control: el camino institucional

El proyecto cuenta con el respaldo directo de la secretaria Distrital de la Mujer, Laura Tami Leal, y de la subsecretaria Juliana Martínez, quienes enfatizan que la deconstrucción de conductas de control es indispensable para erradicar las violencias feminicidas. Trabajar con las masculinidades representa un cambio de paradigma en las políticas públicas distritales.

Lejos de limitar la agenda de género a la atención reactiva de emergencias, esta estrategia apuesta por la prevención temprana. Al desnaturalizar los celos, la vigilancia y la imposición de roles rígidos, se construyen entornos seguros donde la resolución de conflictos no pasa por la agresión ni por el abuso de poder.

Hacia una nueva definición de masculinidad en la ciudad

El desafío que enfrenta Bogotá radica en lograr que estas experiencias formativas permeen la cultura popular a gran escala. La transformación de las masculinidades no constituye una renuncia a la identidad, sino una oportunidad para construir relaciones interpersonales basadas en el respeto mutuo, el cuidado mutuo y la justicia distributiva.

Avanzar hacia una ciudad libre de violencias contra las mujeres requiere que los hombres den un paso al frente en el ámbito privado, asumiendo que la igualdad real comienza al lavar los platos, cuidar de los hijos y rechazar complicidades machistas tanto en la calle como en los entornos digitales.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.