General Motors nos ha brindado la oportunidad de evaluar el nuevo Cadillac Escalade IQL eléctrico de 2026, una imponente propuesta que redefine el segmento de los SUV de lujo. Este vehículo, con un precio inicial de 130.405 dólares, representa una declaración audaz en la movilidad eléctrica.

Aunque mi experiencia se limita a ser un conductor habitual de vehículos eléctricos y no un crítico automotriz profesional, la invitación a probar esta máquina de 4.082 kilogramos en un viaje al Lago Tahoe fue aceptada con gran interés.

Imponente Presencia y Diseño Refinado

Mi primer contacto visual con el Escalade IQL tuvo lugar en una exhibición de automóviles, donde su escala masiva era innegable. Sin embargo, lo que realmente sorprendió fue la sobriedad y la elegancia de su diseño, que, a pesar de sus dimensiones, logra una estética armoniosa y robusta.

La emoción inicial se atenuó ligeramente al recibir el vehículo un día antes del viaje. Con 5,80 metros de largo y 2,39 metros de ancho, el Escalade IQL empequeñecía a nuestros propios automóviles, pareciendo una verdadera fortaleza sobre ruedas. Las maniobras en la entrada de casa se tornaron desafiantes, ya que su tamaño y la altura del capó limitaban la visibilidad frontal en pendientes.

De la Duda a la Convicción: Un Cambio de Perspectiva

Inicialmente, la idea de conducir esta «monstruosidad» 320 kilómetros hasta Tahoe City era desalentadora. Me dediqué a familiarizarme con él en trayectos urbanos básicos, sintiendo la necesidad de aclarar a mis conocidos que no era mi nuevo vehículo, sino un objeto de prueba, dada su imponente presencia.

La pregunta de qué tipo de persona elegiría un vehículo tan descomunal resonó en mi mente. Cinco días después, y para mi sorpresa, descubrí que esa persona podía ser yo, gracias a una experiencia transformadora con el Escalade IQL.

No sabría precisar el momento exacto en que mi percepción cambió, pero si hubiera redactado esta reseña tras dos días, el tono sería radicalmente diferente. Fue el desempeño del Escalade en una severa tormenta de nieve lo que selló mi admiración, llevándome de la exclamación «¡Qué tanque!» a «¡Sí, este coche es un tanque!» en el mejor sentido.

Lujo y Tecnología al Servicio del Confort

Acceder al habitáculo del Escalade IQL requiere un esfuerzo adicional, haciendo que uno se pregunte si no debería incluir un estribo automatizado. Una vez dentro, el maximalismo digital se despliega en todo su esplendor.

El salpicadero está dominado por una impresionante pantalla LED curva de 55 pulgadas con resolución 8K, que más que un panel de control automotriz, evoca una sala de operaciones. Los pasajeros delanteros y de la segunda fila disponen de pantallas personales de 12,6 pulgadas, junto con mesas plegables, cargadores inalámbricos duales y, en la versión más equipada, asientos con masaje que invitan a olvidar que se está en movimiento. La navegación es gestionada por Google Maps, y la tecnología de pantalla polarizada es digna de mención: mientras uno de mis hijos disfrutaba de contenido en el asiento delantero, ni un solo fotograma perturbaba mi campo visual desde el volante.

La cabina está diseñada con la premisa de que ningún ocupante debe sentirse apretado, una promesa que cumple con creces. El espacio para las piernas alcanza los 114,8 cm en la parte delantera, 104,9 cm en la segunda fila y 82 cm incluso en la tercera. Siete adultos pueden viajar cómodamente durante largos periodos sin que la convivencia se resienta. Los asientos de cuero calefactados y ventilados con ajuste eléctrico de 14 posiciones son estándar en las dos primeras filas, y todo el sistema opera con conectividad Wi-Fi 5G.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.