Bogotá ha dado un paso gigantesco en la lucha contra la violencia intrafamiliar. La capital colombiana no solo duplica la capacidad de sus Comisarías de Familia, sino que también implementa un revolucionario Plan de Respuesta Inmediata y Horarios Extendidos (PRIH).
Este ambicioso programa busca fortalecer la protección de las víctimas, asegurando atención hasta las 11:00 p.m. El alcalde Carlos Fernando Galán, junto a Roberto Angulo y Laura Tami, lidera esta transformación crucial para miles de familias.
La iniciativa representa una expansión sin precedentes en dos décadas. Con la meta de alcanzar 67 equipos comisariales, Bogotá ya cuenta con 57, llevando la ayuda a rincones donde antes no existía. Esto no es solo un aumento de personal, sino una promesa de justicia más rápida y accesible.
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El PRIH va más allá de un simple horario extendido. Su objetivo es optimizar la atención a víctimas en las zonas más vulnerables de la ciudad, incrementando los equipos interdisciplinarios. Esto significa que nadie tendrá que esperar al día siguiente para recibir las medidas de protección que tanto necesita.

La expansión incluye la apertura de cinco nuevas Comisarías de Familia semipermanentes. Estas se ubican estratégicamente en Suba, Usme, Tunjuelito, Puente Aranda y Bosa, localidades que, en conjunto, concentran el 15% de la demanda total de la ciudad.
«Las Comisarías de Familia son el corazón de la política social de Bogotá», afirmó Roberto Angulo. Estos centros ofrecen un servicio multidimensional, con equipos de psicólogos, trabajadores sociales y comisarios, conectando a las víctimas con una red de apoyo que incluye a la Secretaría de la Mujer, Policía y Fiscalía.

Gracias al PRIH, el personal de las nuevas comisarías también se ha visto reforzado, garantizando una cobertura horaria ampliada y una atención ininterrumpida. Esto se traduce en una respuesta más ágil ante las emergencias y una significativa reducción en los tiempos de espera.

La medida busca disminuir la revictimización y asegurar una mayor presencia institucional en barrios donde, históricamente, el acceso a la justicia ha sido un desafío. Bogotá ha mejorado su ratio de atención, pasando de un equipo comisarial por cada 155.000 habitantes a uno por cada 139.000.
Bosa: El Epicentro de la Transformación
La localidad de Bosa se ha convertido en un punto clave de esta ambiciosa expansión. En el Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) Bosa El Porvenir, se inauguró la Comisaría de Familia Semipermanente Bosa 2, un hito que marca un antes y un después.

Bosa, lamentablemente, registró más de 6.000 víctimas de violencia intrafamiliar el año pasado, siendo la segunda localidad con mayor demanda en la capital. Con este nuevo esquema, la atención diurna se extiende hasta las 11:00 p.m., duplicando la capacidad de respuesta en los momentos de mayor riesgo.
Esta ampliación es un salvavidas para mujeres cabeza de hogar, trabajadores informales, niñas, niños, personas mayores y familias enteras que antes no podían acceder a la ayuda en horario laboral. Es un compromiso real con los más vulnerables.

En 2025, las Comisarías de Familia de Bogotá atendieron a 145.351 personas. De ellas, un alarmante 45.749 fueron víctimas de violencia en el contexto familiar. Un 71% eran mujeres y un 33% niñas, niños y adolescentes, cifras que claman por una protección inmediata y cercana.

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