La Zona Industrial de Bogotá (ZIBO), un pilar económico durante décadas, está a punto de experimentar una transformación sin precedentes. Gracias a un esfuerzo interinstitucional liderado por RenoBo y la Secretaría Distrital de Planeación, la capital colombiana se prepara para renovar 541 hectáreas en su corazón productivo, convirtiéndolas en un innovador «territorio verde y creativo». Este ambicioso proyecto promete redefinir la vida urbana, apostando por un modelo de ciudad más sostenible y centrada en el bienestar de sus habitantes.

Más allá de una simple rezonificación, ZIBO encarna la visión de una «ciudad de proximidad», donde la vida cotidiana se simplifica al tener todos los servicios, empleos, vivienda y entretenimiento al alcance de la mano. La iniciativa busca mitigar la necesidad de largos desplazamientos, fomentando comunidades integradas que promuevan la calidad de vida y reduzcan la huella de carbono.

De Eje Industrial a Oasis Urbano: La Visión de ZIBO

Durante décadas, esta extensa área concentró fábricas, bodegas y talleres que impulsaron la economía local y nacional. La Actuación Estratégica de ZIBO no busca borrar este legado, sino reinterpretarlo. A través del «reciclaje arquitectónico», se propone rescatar y adaptar estructuras industriales existentes, orientando la reconversión hacia desarrollos de usos mixtos. Esto permitirá la coexistencia armónica de vivienda moderna, espacios culturales vibrantes, centros de innovación tecnológica y amplias zonas públicas, creando un ecosistema urbano multifuncional.

Impacto Transformador: Cifras que Hablan

Los números asociados a ZIBO son un testimonio de su magnitud y potencial. Se proyecta la creación de 35.000 nuevas viviendas, que ayudarán a suplir la creciente demanda habitacional en Bogotá. Además, se desarrollarán 8.4 kilómetros de corredores comerciales que dinamizarán la economía local, generando aproximadamente 159.000 empleos directos e indirectos. El proyecto también contempla una expansión significativa del espacio público, con cerca de 545.000 metros cuadrados nuevos y mejorados, lo que convertirá a ZIBO en un pulmón verde y un centro de encuentro para la ciudadanía.

Mecanismos de Planificación Ágiles y Sostenibles

La adopción del Decreto distrital 550 de 2025 es un hito crucial que dota a la administración de herramientas innovadoras para su ejecución. Este marco legal habilita una planificación y ejecución a gran escala, facilitando el licenciamiento directo en gran parte del área y estableciendo mecanismos de reparto de cargas y beneficios. Instrumentos como la integración inmobiliaria y los derechos de edificabilidad adicional permitirán que el proceso de renovación sea más ágil que los planes parciales tradicionales. Además, la captación de valor urbano se traducirá en cesiones para espacio público y en recursos directos para obras e infraestructura dentro del mismo territorio, asegurando que los beneficios se reinviertan en la comunidad.

Una Apuesta por la Sostenibilidad Ambiental

Un aspecto fundamental del Decreto es su enfoque ambiental integrado. ZIBO no solo busca ser un centro urbano vibrante, sino también un modelo de sostenibilidad. La iniciativa articula la restauración de la Estructura Ecológica Principal de Bogotá con instrumentos de gestión de suelo, lo que permitirá financiar la conservación de zonas estratégicas como la Reserva Thomas van der Hammen y los Cerros Orientales. Esta visión, impulsada por la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, demuestra que la protección ambiental y la renovación urbana pueden y deben complementarse, a través de mecanismos de mercado regulados, para construir una ciudad más verde y resiliente.

Gobernanza y el Reto de la Implementación

Si bien las oportunidades que ofrece ZIBO son inmensas, el éxito del proyecto dependerá de una gobernanza efectiva y de mecanismos de seguimiento técnico y participativo robustos. La calidad de esta transformación se definirá en los detalles: desde el diseño inteligente de las «supermanzanas» que promuevan la vida peatonal, hasta la preservación rigurosa del patrimonio industrial y cultural existente. Será crucial la integración de la movilidad activa (bicicletas, peatones) y la garantía de derechos para los actuales habitantes y las unidades productivas que operan en la zona. El reto ahora es transformar este mandato normativo en proyectos concretos que logren un equilibrio perfecto entre inversión, patrimonio y sostenibilidad.

Si esta visión se ejecuta con la diligencia y el compromiso necesarios, ZIBO no solo será un caso de éxito en renovación urbana para Bogotá, sino un referente internacional. Una antigua zona industrial que se recicla, barrios que se fortalecen y una ciudad más sostenible, productiva y equitativa para todos sus ciudadanos.

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