Esta semana estuvo marcada por un hecho del que aún los neivanos no se reponen. Un ataque sicarial contra el director del Centro Penitenciario y Carcelario de Mediana Seguridad de Neiva, Edgar Enrique Rodríguez Muñoz, y el subdirector, Renato Solano Osorio, dejó una herida que aún sangra. Un niño inocente, con toda una vida por delante, fue alcanzado por la violencia. LA NACIÓN presenta una recopilación fotográfica de su despedida, el dolor de su familia y el clamor de justicia.
Ismael Enrique Rodríguez Pulgarín, el “niño milagro” de 11 años, se convirtió en un ángel que partió al cielo y en un mártir de la violencia que aún rodea a las comunidades.

El hecho criminal se registró sobre las 6:53 de la mañana, en el sector Jardines del Paraíso, sur de Neiva. En ese punto, dos hombres motorizados dispararon contra el vehículo particular.

Allegados a la familia Rodríguez Pulgarín realizaron una velatón en memoria de Ismael Enrique, en la parroquia Santa Teresa de Calcuta. Los asistentes se unieron en oración por su alma, para iluminar su camino hacia la paz eterna.

Su padre, Edgar Rodríguez, y su madre, Angélica Pulgarín, invitaron a los neivanos a despedirlo en una ‘Caravana por la Vida’. Los asistentes, vestidos de blanco, recorrieron las principales calles de la ciudad con globos y flores del mismo color.

Familiares y seres queridos rodearon el ataúd de Ismael Enrique en un último adiós marcado por lágrimas, abrazos y el rechazo a una violencia que terminó con su infancia.

El vehículo particular en el que se transportaban fue baleado en al menos seis oportunidades.






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