
La ciudad de Bucaramanga y su área metropolitana están en el centro de una creciente preocupación por la seguridad de su arbolado urbano. Una reciente y trágica emergencia en la autopista Piedecuesta–Floridablanca ha puesto de manifiesto la urgencia de una intervención profunda en la gestión del patrimonio arbóreo, que lamentablemente ha cobrado dos vidas humanas.
El lamentable suceso ocurrió un lunes de noviembre, cuando un árbol de proporciones considerables colapsó de manera inesperada sobre la vía. Este trágico incidente resultó en la muerte instantánea de dos motociclistas, identificados como Jaime Hernández Carreño y Yuri Vanessa Mantilla Mejía, quienes no tuvieron oportunidad de reaccionar ante la inminente caída. El siniestro se registró a la altura de la entrada de Río del Hato, generando conmoción y paralizando el tránsito vehicular.
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Una Problemática Recurrente y Alarmante
Según las declaraciones de Adán Gélvez, secretario de Tránsito y Movilidad de Piedecuesta, la hipótesis inicial de las autoridades apunta directamente a la caída del árbol como la causa principal del accidente. «Los agentes de tránsito recibieron una llamada sobre un posible accidente en esta vía. Al llegar al lugar, encontramos a dos personas fallecidas, suponemos que es por la caída del árbol, pero todo es materia de investigación», detalló Gélvez, subrayando la gravedad del incidente.
Testigos presenciales confirmaron la naturaleza repentina del colapso. «Ha llovido bastante, estaba sentado y se cayó el árbol, fui a mirar qué pasaba porque los carros y motos estaban estacionados», relató uno de los presentes, evidenciando cómo las condiciones climáticas y el estado de los árboles pueden converger en desenlaces fatales.
Los equipos de emergencia, incluyendo agentes de tránsito y personal de rescate, llegaron rápidamente al lugar para atender la situación. Tras constatar el fallecimiento de ambos motociclistas, se iniciaron las arduas labores para la tala y el retiro del gigantesco tronco. Esta operación fue crucial para restablecer la movilidad en la autopista, la cual permaneció colapsada durante horas mientras se realizaban las inspecciones y el levantamiento de los cuerpos por parte de las autoridades competentes.
Radiografía del Arbolado Urbano de Bucaramanga: Un Riesgo Latente
La tragedia ha reavivado el debate sobre el estado de la infraestructura verde de la ciudad. Cifras oficiales de la Subsecretaría de Ambiente de la Alcaldía de Bucaramanga revelan una situación crítica. De los 71.491 ejemplares registrados en el censo arbóreo de 2024, un alarmante 87%, es decir, más de sesenta y dos mil árboles, presentan algún tipo de daño fitosanitario.
Estos datos no son meros números; representan miles de árboles con ramas quebradas, enfermedades o condiciones estructurales que los convierten en un peligro inminente para la ciudadanía que transita o reside en sus proximidades. La falta de mantenimiento adecuado y la proliferación de patologías han transformado a estos guardianes verdes en amenazas silenciosas.
El Clamor Ciudadano por Acciones Urgentes
La problemática del arbolado en mal estado no es un fenómeno reciente. En lo que va del año, cerca de 50 familias han reportado daños materiales significativos en sus viviendas y vehículos debido a la caída de ramas y árboles, especialmente exacerbados durante las temporadas de fuertes lluvias. Esta recurrencia de incidentes genera una profunda preocupación y un llamado unánime a las autoridades.
Líderes comunales y ciudadanos organizados han elevado sus voces exigiendo intervenciones urgentes. Carmen Contreras Bermúdez, de la comuna 14, ha señalado puntos específicos de riesgo. «En el parque Morrorrico, por ejemplo, los árboles ya están muy frondosos y grandes. Allí justamente hay un árbol a punto de caer, y es posible que en próximas lluvias se vuelva a registrar una emergencia parecida», advirtió en diálogo con medios locales, destacando la inacción ante peligros ya identificados.
De manera similar, comunidades en sectores como Terrazas y La Floresta, junto con la Junta de Acción Comunal de Cabecera (Comuna 12), han documentado y reportado fallas críticas en el arbolado de parques y arterias viales principales. Sus demandas se centran en podas preventivas y, cuando es estrictamente necesario, la tala de ejemplares que representan un peligro manifiesto para la vida y la propiedad.
Precedentes y la Exigencia de Prevención
La persistencia de estos incidentes se evidenció dolorosamente a principios de mes, cuando un joven sufrió lesiones considerables debido a la caída de una rama en el parque ecológico La Flora. Este tipo de eventos refuerza la necesidad imperante de que las autoridades actúen de manera proactiva, implementando programas de monitoreo y mantenimiento del arbolado urbano antes de que ocurran nuevas tragedias.
Los familiares de Jaime Hernández Carreño y Yuri Vanessa Mantilla Mejía, además de pedir respeto y conciencia a los conductores, han enfatizado que este fatal accidente es un reflejo de una problemática estructural que demanda atención inmediata y soluciones integrales por parte de las administraciones municipales. La investigación en curso buscará determinar no solo las causas directas de la caída del árbol, sino también posibles factores adicionales que pudieron haber contribuido a este devastador suceso.
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