El presidente Gustavo Petro desató una tormenta política al responder con vehemencia a las acusaciones de «miserable» de la representante Saray Robayo Bechara, de Córdoba. Su réplica, cargada de indignación, revivió un oscuro capítulo de la historia colombiana que pocos se atreven a mencionar.El mandatario colombiano, sin nombrar directamente, hizo referencia a un líder indígena asesinado, compartiendo una publicación que rememoraba el trágico destino de quienes se opusieron a megaproyectos. Su mensaje fue una bomba que resonó en todo el país.
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La Verdad Detrás de la Acusación: Un Grito Ignorado
«¿Miserable yo?», replicó Petro con dureza. «No les parece miserable los que descuartizaron a este indígena, o la camiseta del que robó Bogotá en el cartel de la contratación, o convivir con quienes asesinaron a miles de campesinos en Córdoba». Estas palabras apuntan directamente a un pasado de violencia y corrupción.

La referencia del presidente, aunque velada, alude al valiente líder indígena Embera Katío, Kimy Pernía Domicó. Su nombre se convirtió en un símbolo de resistencia tras ser secuestrado y asesinado en 2001 por oponerse férreamente a la construcción de la represa de Urrá en Córdoba.Pernía Domicó dedicó su vida a defender el territorio ancestral y los derechos de su pueblo, una lucha que cobra aún más vigencia ante las recientes emergencias ambientales. Sus advertencias sobre el impacto de la represa resuenan hoy con una fuerza inusitada, mientras las inundaciones asolan la región.
Kimy Pernía Domicó: El Guardián Olvidado de la Tierra
A principios de los años 90, Pernía Domicó y otros líderes como Lucindo Domicó Cabrera encabezaron la defensa del pueblo Embera Katío contra el proyecto hidroeléctrico. Su resistencia se fundamentaba en el temor a daños irreparables en la supervivencia de la comunidad y el rechazo a decisiones tomadas sin consulta previa.El líder indígena denunció con vehemencia los graves impactos sobre la pesca y la seguridad alimentaria de su comunidad. «Por hacer esa represa, han destruido pescado. Mataron cantidades de pescado», relató Pernía Domicó en un testimonio que sigue helando la sangre.

También describió el asesinato de cuatro dirigentes y las constantes amenazas que enfrentaban los líderes, vinculando estos actos tanto a la empresa hidroeléctrica como a grupos paramilitares. Su voz fue silenciada, pero su legado perdura.La organización Akubadaura recuerda que el 2 de junio de 2001, Kimy fue secuestrado y desaparecido en Córdoba. Su «oposición frontal a megaproyectos como Urrá» fue el motivo de su brutal asesinato, un crimen que marcó a fuego la historia de la región.Su papel como guardián de la comunidad y su inquebrantable resistencia frente a iniciativas de gran escala son el pilar de las narrativas sobre su vida y su trágica muerte. Un héroe silenciado que merece ser recordado.
Un Legado de Alerta: Las Consecuencias de Urrá
Las repercusiones sociales y ambientales de la represa de Urrá continúan siendo un motivo de denuncia constante. Pernía Domicó lamentó la destrucción de cultivos ancestrales y cuestionó las compensaciones económicas, que consideraba insuficientes y un insulto a su cultura.»Me pagaban novecientos cincuenta pesos por una hectárea de eso… Yo no necesito dinero. Yo quiero que mi platanito sea respetado, eso», afirmó en su momento. Sus palabras adquieren una dolorosa relevancia ante las recientes inundaciones, que expertos vinculan a la alteración de humedales por los embalses.

El presidente Petro, en su cuenta oficial de X, reafirmó que Kimy Pernía Domicó fue asesinado por paramilitares por oponerse al megaproyecto. Reconoció la aterradora actualidad de sus advertencias ambientales frente a la crisis que hoy azota el territorio.La defensa del territorio tuvo un costo devastador para la comunidad Embera Katío. La Comisión Colombiana de Juristas documentó una ola de asesinatos y desplazamientos forzados, incluyendo el caso de Lucindo Domicó en 1999.El secuestro de Kimy, perpetrado por un grupo paramilitar, ocurrió solo dos días antes de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concediera medidas de protección al pueblo Embera Katío. La impunidad, sin embargo, sigue siendo la norma.
La Impunidad que Clama Justicia y un Futuro Incierto
«El caso se encuentra en la completa impunidad», advierte la Comisión Colombiana de Juristas desde 2016. Varios responsables identificados fueron asesinados antes de ser investigados, perpetuando un ciclo de violencia y olvido.La fragmentación de los procesos judiciales agrava la impunidad y eleva el riesgo para los pueblos indígenas. Por ello, el pueblo Embera clama por investigaciones unificadas que revelen los patrones sistemáticos de agresión que han sufrido.A pesar de la reactivación de la Comisión Mixta de Protección en 2015, el peligro persiste y la reparación integral brilla por su ausencia. Mientras tanto, el gobierno colombiano coquetea con la construcción de nuevos proyectos hidroeléctricos como el «Río Sinú», el antiguo «Urrá II», repitiendo quizás los errores del pasado.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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