Imagina estar en el espacio, viendo la vastedad del universo desde la comodidad de una nave espacial, y luego decidir que tu verdadero propósito en la vida es compartir la palabra de Dios. Esto es precisamente lo que hizo Patrick Forrester, un exastronauta de la NASA que, tras completar varias misiones espaciales, sintió un llamado divino a abandonar su carrera en la agencia espacial para dedicarse por completo a la predicación del evangelio.

Forrester, quien fue parte de misiones espaciales de alto perfil, como el mantenimiento del telescopio espacial Hubble, ha compartido su testimonio en diversas ocasiones. Durante años, estuvo en la cúspide de la ciencia y la tecnología, pero nunca imaginó que el llamado de Dios sería tan fuerte en su vida. En un giro inesperado de su carrera, Forrester decidió dejar su puesto en la NASA y seguir el camino de la fe, dedicándose a tiempo completo a predicar y viajar por el mundo.

En sus viajes, ha compartido con audiencias globales su experiencia personal de fe, cómo su encuentro con Dios transformó su vida y cómo la ciencia y la religión no tienen por qué ser opuestas, sino que pueden coexistir. «Cuando viajas al espacio, ves la grandeza del universo y te preguntas: ‘¿Quién hizo todo esto?’. Fue esa reflexión la que me llevó a profundizar más en mi fe y a reconocer que Dios es el creador de todo», afirmó Forrester en una de sus charlas.

A través de sus relatos, ha inspirado a muchos a explorar su fe y a confiar en que, sin importar lo que uno haya alcanzado en la vida, siempre hay algo más grande que debe guiarnos: Dios. Su transición de astronauta a predicador es un testimonio de cómo el llamado divino puede llegar en cualquier momento y en cualquier forma, y de cómo tomar ese paso de fe puede llevar a un propósito mucho mayor que cualquier logro terrenal.

Para muchas personas, la historia de Forrester es una llamada a la acción, recordándoles que el propósito de la vida no se encuentra únicamente en la búsqueda del éxito personal o profesional, sino en cumplir el propósito que Dios tiene para cada uno. Forrester demuestra que, incluso en el nivel más alto de éxito, la verdadera paz y realización provienen de caminar en obediencia a Dios y seguir Su voluntad.

De esta manera, su vida es un testimonio de fe y un ejemplo poderoso de que, en cualquier ámbito, siempre se puede hacer un cambio radical para servir a un propósito más alto. Así como en el espacio, donde se siente la inmensidad del universo, en el camino de la fe también se descubre una vastedad de posibilidades y bendiciones que nos invitan a vivir una vida plena y llena de propósito.