Los ataques coordinados contra comunidades cristianas volvieron a sacudir Nigeria durante el Domingo de Pascua, el 5 de abril. Este nuevo episodio de persecución dejó un saldo de muertos, heridos y decenas de secuestrados. La violencia, registrada en los estados de Kaduna y Benue, expone una vez más la grave crisis de seguridad y libertad religiosa que atraviesa el país africano.

Ataques en Kaduna durante las celebraciones de Pascua

En el estado de Kaduna, hombres armados, identificados por testigos como miembros de grupos fulani, irrumpieron en la comunidad de Ariko, en el condado de Kachia. El asalto ocurrió mientras se celebraban servicios religiosos por Pascua, atacando a tiros a fieles reunidos en iglesias evangélicas y católicas. Residentes relataron que los agresores rodearon la zona y ejecutaron un ataque simultáneo contra distintos lugares de culto. Este nivel de planificación intensificó el impacto sobre la población cristiana, evidenciando una estrategia coordinada. Mark Bawa, integrante del Consejo de Kachia, confirmó la magnitud del grupo atacante y la ofensiva en pleno desarrollo de las celebraciones. Inicialmente, Sam Bahago reportó al menos ocho fallecidos, cifra que ascendió a doce tras la intervención del ejército y el hallazgo de más cuerpos. Otros testigos, como Gideon Michael, señalaron el secuestro de varias personas, quienes fueron trasladadas a zonas boscosas cercanas. Además, se registraron daños significativos en templos y edificaciones religiosas, profundizando el golpe a la comunidad local.

Nueva Masacre en Benue con 17 Cristianos Muertos

El mismo día, en el estado de Benue, ubicado en la región central de Nigeria, otro ataque dejó al menos 17 cristianos muertos. Hombres armados irrumpieron durante la madrugada en la aldea de Jande, en el condado de Gwer Este. Los asaltantes abrieron fuego contra los residentes, secuestraron a varios de ellos y destruyeron viviendas, generando pánico. Fidelis Atom, habitante de la zona, advirtió sobre la desaparición de personas que podrían haber sido secuestradas. El gobernador Hyacinth Alia calificó el hecho como “atroz” y aseguró que la situación es inaceptable, según reportes de medios locales. La comunidad internacional observa con preocupación la escalada de violencia.

Nigeria: Epicentro de la Persecución Cristiana Global

Según la organización Open Doors, Nigeria concentra el mayor número de asesinatos de cristianos a nivel mundial por causa de su fe. Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, al menos 3.490 cristianos fueron asesinados en el país. Esta cifra representa cerca del 72% del total global en ese período, evidenciando la magnitud del problema. Diversos informes internacionales advierten que parte de esta violencia está vinculada a milicias armadas con ideologías extremistas. Algunos de estos grupos han adoptado tácticas similares a organizaciones como Boko Haram e ISWAP, enfocándose en atacar comunidades y símbolos cristianos. No obstante, especialistas y líderes locales aclaran que la mayoría del pueblo fulani no participa en estas acciones. El conflicto también está atravesado por disputas territoriales, el acceso a recursos naturales y el avance de la desertificación en distintas regiones del país. Estos factores complejizan aún más la situación.

Una Crisis Compleja y en Constante Crecimiento

La combinación de factores religiosos, económicos y climáticos ha generado un escenario de violencia persistente en Nigeria. La débil presencia del Estado en ciertas zonas facilita el accionar de grupos armados. Esta situación incrementa los ataques, los secuestros y el desplazamiento forzado de comunidades enteras, sumiendo a la población en una constante incertidumbre. En medio de este contexto, la Iglesia en Nigeria continúa siendo blanco de persecución. Incluso en fechas tan significativas como la Pascua, cuando los cristianos celebran la resurrección de Jesucristo, un símbolo de esperanza que contrasta con la cruda realidad de violencia que muchos creyentes enfrentan a diario.

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