La Fe: ¿Herencia o Convicción Personal?

Las interrogantes sobre el origen y la naturaleza de la fe —si es heredada, construida, imitada, aprendida o una convicción profunda y decisión personal— resuenan con frecuencia en el corazón de numerosos creyentes, adolescentes y jóvenes.

Esta generación, previamente guiada en la fe en Cristo bajo la tutela eclesiástica, se enfrenta hoy a la imperiosa necesidad de decidir, por voluntad propia, si desea aceptar y creer en Jesús como el camino, la verdad y la vida de manera genuina y consciente.

El Fenómeno de la Apostasía

El considerable abandono de la fe, conocido bíblicamente como apostasía, tiene una causa fundamental. La Primera Epístola a Timoteo 4:1 advierte claramente que en los postreros tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas demoníacas.

Este pasaje bíblico subraya cómo la escucha de influencias engañosas puede conducir al abandono de la fe. Muchos individuos, al creer haber formulado argumentos personales sólidos para dejar de creer en Jesús, podrían estar, sin saberlo, sucumbiendo a los efectos de escuchar a tales espíritus.

Un Llamado a la Introspección Espiritual

Es un momento crucial para la introspección y el análisis: ¿cuándo se inició el proceso de descreimiento? ¿Qué voces o doctrinas influyeron en este punto de inflexión? ¿Cómo se transitó de una profunda convicción a un estado de confusión espiritual?

Si actualmente siente que ha perdido el rumbo de su fe, es urgente que retome las riendas de su voluntad, cese de escuchar voces equivocadas y reafirme su creencia en Jesús como salvador.

El Gran Desafío de Preservar la Fe

El mayor desafío que precede al regreso de Cristo es, sin duda, la preservación de la fe. Lucas 18:8 plantea una pregunta que debería interpelarnos profundamente: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”.

Esta interrogante de Jesús mismo nos invita a reflexionar sobre la constancia y la vitalidad de la fe en los corazones de las personas al momento de su segunda venida.

La Intercesión de Jesús por Nuestra Fe

La crisis de fe es una realidad innegable; negarla solo contribuye a su fortalecimiento. En Lucas 22:31-32, Jesús advierte a Pedro sobre la prueba inminente de su fe, sin negar la crisis, sino enfrentándola en oración para que esta no falte.

Actualmente, Jesús intercede por nosotros a la diestra del Padre. Es pertinente preguntarnos si también está abogando para que nuestra fe no desfallezca ante las adversidades y las dudas contemporáneas.

La Lucha Digna de la Fe

El apóstol Pablo de Tarso exhortó a Timoteo a librar la buena batalla de la fe, reconociendo que la fe es, en sí misma, una lucha constante, pero una que es sumamente digna de ser emprendida.

Si hoy se encuentra atravesando una crisis, es fundamental no abandonar con facilidad aquello que en algún momento le brindó la seguridad de la salvación y la promesa de vida eterna.

Jesús sigue siendo, inalterablemente, el camino, la verdad y la vida, ofreciendo una guía y un sustento inquebrantables en todo momento.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.