La misión Artemis II de la NASA está marcando un hito histórico, llevando a cuatro valientes astronautas más allá de la órbita terrestre por primera vez en medio siglo. A bordo de la cápsula Orion, impulsada por el gigantesco cohete SLS, la tripulación ya ha superado desafíos iniciales y se adentra en el espacio profundo. Este viaje, que no incluye alunizaje, es crucial para validar los sistemas antes del anhelado regreso humano a la superficie lunar. Prepárese para descubrir todos los detalles de esta odisea espacial sin precedentes.

El 1 de abril, la nave Orion despegó desde el Centro Espacial Kennedy, iniciando una travesía de diez días que la llevará a rodear la Luna. Con Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen a bordo, la misión superó exitosamente el encendido translunar, dejando atrás la órbita terrestre. En solo dos días, la tripulación ya había recorrido más de 160.000 kilómetros desde nuestro planeta, una hazaña que redefine los límites de la exploración humana.

Este ambicioso vuelo es un sobrevuelo lunar diseñado específicamente para poner a prueba, con seres humanos, todos los sistemas críticos del programa Artemis. La NASA busca asegurar la fiabilidad de la cápsula Orion antes de que los astronautas pisen nuevamente la Luna. La trayectoria de «retorno libre» alrededor de nuestro satélite natural aprovechará la gravedad para un viaje de vuelta eficiente, sin grandes maniobras de propulsión.

La agenda de la misión es un prodigio de precisión. El primer día se dedicó a revisar exhaustivamente sistemas vitales como el dispensador de agua y la eliminación de dióxido de carbono, mientras que el segundo día se ejecutó el encendido translunar. Los días siguientes incluirán correcciones de trayectoria, ensayos médicos y prácticas de comunicación, preparando el terreno para el momento culminante.

El sexto día será inolvidable: Orion pasará por detrás de la Luna, a miles de kilómetros de su superficie, experimentando una breve pero total pérdida de comunicaciones. Finalmente, el día diez, la nave reentrará en la atmósfera terrestre y amerizará en el Pacífico, frente a las costas de San Diego. Esta secuencia de eventos es vital para la validación de cada etapa del viaje.

Share on facebook

Artemis II es mucho más que un viaje; es una verificación técnica a gran escala. La NASA está probando por primera vez la capacidad de Orion para sustentar la vida humana en el espacio profundo, así como la comunicación con la Deep Space Network. También se evalúan los refugios contra la radiación, los procedimientos médicos y las maniobras manuales de vuelo, recopilando datos esenciales para futuras misiones.

Share on facebook

El cohete SLS (Space Launch System), en su configuración Block 1, es la bestia que impulsa esta misión. Con 98,1 metros de altura y un peso de 2,6 millones de kilogramos cargado, genera un empuje descomunal de más de 39,1 millones de newtons al despegue, superando incluso al icónico Saturn V. Su etapa central, de 64,6 metros de alto, alimenta cuatro motores RS-25, complementados por dos potentes impulsores laterales.

Share on twitter

Para comprender la magnitud del SLS, imagínelo como un edificio de más de 30 pisos. Sus 98 metros de altura lo hacen más del doble de largo que un Boeing 737 y notablemente más alto que un Airbus A380. Este gigante de la ingeniería es la clave para llevar a la humanidad de vuelta a la Luna y más allá, abriendo una nueva era de exploración espacial.

Share on twitter

Encima de este coloso viaja Orion, la nave que albergará a la tripulación. Con un volumen habitable de 330 pies cúbicos, ofrece casi un 60% más de espacio que el módulo de mando del programa Apolo. Equipada con cuatro paneles solares, un motor principal de maniobra orbital y un escudo térmico de 16,5 pies de diámetro, Orion está diseñada para resistir una reentrada atmosférica a velocidades de hasta 40.000 kilómetros por hora.

Share on whatsapp

Un incidente que capturó la atención en las primeras horas del vuelo fue una inesperada falla en el sistema sanitario. La tripulación detectó una luz de advertencia intermitente, y la telemetría confirmó un problema en el ventilador del sistema de recolección de orina, dejándolo inoperativo. Este tipo de contingencias son precisamente las que la misión Artemis II busca identificar y resolver para garantizar la seguridad de futuros viajes lunares.

Share on whatsapp

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.