La reciente captura de Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos, en el marco de la operación militar ‘Resolución Absoluta’, ha desatado una ola de incertidumbre en Venezuela que trasciende las fronteras políticas. Este drástico cambio en el panorama nacional no solo afecta la vida cotidiana del país, sino que también ha puesto en vilo la participación de sus equipos de fútbol en los prestigiosos torneos continentales: la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.

Con la nueva administración estadounidense asumiendo el control de la transición política, se han implementado restricciones severas, incluyendo la prohibición de vuelos nacionales e internacionales. Esta medida ha paralizado la conectividad aérea de Venezuela, dejando el transporte terrestre como la única alternativa viable, un escenario sumamente complejo para la logística de viajes deportivos de alto nivel.

La Incertidumbre se Cierne sobre el Fútbol Venezolano

Ante este complejo escenario de restricciones, la presencia de los equipos venezolanos en la Copa Libertadores y Sudamericana de 2026 se ve seriamente comprometida. Los representantes en la Libertadores, Universidad Central de Venezuela, Deportivo La Guaira, Carabobo y Deportivo Táchira, así como los de la Sudamericana, Academia Puerto Cabello, Monagas, Caracas y Metropolitanos, enfrentan un futuro incierto de cara a sus compromisos internacionales.

La suspensión de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional hasta nuevo aviso es un claro indicio de la magnitud de la crisis. A pesar de la inminencia de las competencias internacionales, la CONMEBOL aún no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la situación, manteniendo su calendario de partidos sin modificaciones, lo que genera aún más interrogantes sobre la viabilidad de la participación venezolana.

Un Precedente que Ofrece una Posible Solución

Sin embargo, existe un antecedente reciente que podría servir como hoja de ruta para resolver esta delicada situación. Durante el estallido social que vivió Colombia en 2021, varios clubes cafeteros como Independiente Santa Fe, Atlético Nacional y La Equidad, tuvieron que trasladar sus partidos de Copa Sudamericana a Paraguay para asegurar su participación y no afectar la programación del torneo.

En aquella ocasión, Independiente Santa Fe se enfrentó a River Plate en Asunción, Atlético Nacional hizo lo propio contra Argentinos Juniors en el estadio de Olimpia, y La Equidad recibió a Lanús en el histórico Defensores del Chaco. Esta medida de contingencia permitió a los equipos colombianos cumplir con sus compromisos internacionales a pesar de las dificultades internas.

Tomando como base este precedente, los clubes venezolanos podrían encontrar una solución similar. En caso de que la CONMEBOL decida intervenir ante la situación política en Venezuela y el control estadounidense, la opción de jugar sus partidos de local en un país neutral, como Paraguay u otro con la infraestructura necesaria, emergería como una alternativa viable para garantizar su continuidad en los torneos continentales.

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