El asesinato de Miguel Uribe Turbay, ocurrido el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito de Bogotá, fue un golpe devastador que remeció los cimientos de Colombia. Ahora, una confesión explosiva ha desvelado la verdad detrás de este magnicidio que conmocionó a la nación.Simeone Pérez Marroquín, alias ‘el Viejo’, ha revelado que la Segunda Marquetalia, una de las disidencias de las Farc, fue quien ordenó el crimen. Lo más alarmante es que estos autores intelectuales estaban negociando la política de Paz Total con el Gobierno de Gustavo Petro en el momento exacto de planear el atentado.

Esta impactante declaración añade una nueva y oscura dimensión al caso, generando una profunda inquietud sobre el verdadero alcance y la influencia de los grupos armados en el actual proceso político colombiano. La sombra de la violencia política extrema parece retornar con fuerza.
LE PUEDE INTERESAR: ¡Impactante Giro del Destino! La Familia de Dilan Cruz Vuelve a Vivir una Tragedia Inexplicable
El magnicidio del precandidato presidencial y senador por el Centro Democrático marcó un punto de inflexión. El expresidente Álvaro Uribe no tardó en expresar su profundo dolor, señalando indirectamente al candidato presidencial por el Pacto Histórico, Iván Cepeda, como responsable.Según Uribe, Cepeda «impulsó» la fuga de alias Iván Márquez y Jesús Santrich, fundadores de la Segunda Marquetalia, en un hecho que él considera vital para entender el crimen. La periodista Vicky Dávila, por su parte, sentenció que «Petro es el responsable político del magnicidio».

La confesión que desató el escándalo: Alias ‘el Viejo’ habla
Simeone Pérez Marroquín, alias ‘el Viejo’, en su declaración ante la Fiscalía General de la Nación, a la que tuvo acceso el medio *Semana*, fue categórico: «el grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia».Condenado el 20 de marzo de 2026 a 22 años de prisión por planear el crimen, ‘el Viejo’ sostuvo que la decisión fue tomada por José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever. Este testimonio es la pieza clave que destapa la trama.

Pero la confesión no se detiene ahí. Pérez Marroquín reveló una cifra escalofriante: se ofrecieron mil millones de pesos como pago por el asesinato de Uribe Turbay. A esto se sumarían seiscientos millones de pesos adicionales destinados a sobornos dentro del sistema judicial.Alias ‘el Viejo’ también detalló que inicialmente se consideró otra ubicación para el atentado. Días antes del crimen, fue contactado por Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, un desmovilizado de las Farc que se unió posteriormente a la Segunda Marquetalia. «Quien me informó que la Segunda Marquetalia era la que había ordenado esta operación […] fue Kendry Téllez Álvarez, alias Yako», afirmó Pérez Marroquín.
Vínculos ocultos y una operación milimétricamente planeada
Los lazos entre Simeone Pérez Marroquín y Kendry Téllez Álvarez, forjados en la cárcel La Picota de Bogotá hace más de 15 años, resultaron cruciales para la consolidación del complot. «Yo lo conocí en la cárcel La Picota de Bogotá. Hace más de 15 o 20 años coincidimos allí», relató ‘el Viejo’, evidenciando cómo las relaciones criminales persisten más allá de los muros.El plan operativo fue meticuloso: un viaje nocturno a Cúcuta en flota para evadir controles, el uso de pasamontañas para ocultar rutas y una custodia armada en el lugar de reunión con alias «Zarco Aldinever». Todo diseñado para garantizar el éxito y la impunidad del atentado.

El momento decisivo llegó cuando, tras un reconocimiento visual del acto político, ‘el Viejo’ tomó la fotografía de Miguel Uribe Turbay y la entregó a alias Chipi. Este último fue el encargado de contratar al ejecutor, un menor de edad, según la acusación formal de la Fiscalía.

El testimonio y los documentos judiciales perfilan el magnicidio de Uribe Turbay como una acción de una complejidad asombrosa. Su autoría, financiamiento y ejecución estuvieron en manos de una organización armada capaz de alternar la negociación política con la más extrema violencia.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






Comentarios