Más de dos décadas después de un misterioso suceso en Fusagasugá, Cundinamarca, la justicia ha dado un giro radical. La desaparición de cuatro campesinos en 2002, un caso que parecía olvidado, vuelve a la palestra con una revelación impactante que sacude al país.El exciclista Lucho Herrera, ‘el Jardinerito’, y su hermano Rafael Herrera han sido formalmente citados a indagatoria por la Fiscalía. Meses de exhaustivas averiguaciones han destapado una presunta conexión con las extintas Autodefensas Campesinas del Casanare, quienes habrían sido contactadas para perpetrar los hechos.

Los nombres de las víctimas –Gonzalo Guerrero Jiménez, Víctor Manuel Rodríguez, José del Carmen Rodríguez y Diuviseldo Torres Vega– resuenan nuevamente. Su destino, incierto por años, ahora se vincula a testimonios de exparamilitares que han implicado directamente a los hermanos Herrera en esta oscura trama.

El exdeportista colombiano es investigado por presuntos hechos de desaparición forzada ocurridos en 2002 en Fusagasugá, Cundinamarca - crédito AFP

Un Nuevo Cargo Escandaloso: Abuso Sexual Agrava la Situación

La investigación por la desaparición forzada ha desenterrado un detalle aún más perturbador. Rafael Herrera ha sido vinculado, de forma paralela, al delito de acceso carnal violento, una acusación que añade una capa de horror a un expediente ya de por sí complejo.Fuentes cercanas a la investigación revelaron a Infobae Colombia que, mientras se recababan pruebas sobre las desapariciones, surgieron escalofriantes relatos. Estos detalles apuntan a un presunto abuso sexual de una menor de edad, quien resulta ser hermana de una de las víctimas desaparecidas.

Las pesquisas apuntan a que estos abusos ocurrieron en el Motel Acuarios de Fusagasugá, propiedad de los hermanos Herrera, a comienzos de los años 2000 - crédito Policía Nacional

Las pesquisas se centran en el Motel Acuarios de Fusagasugá, propiedad de los hermanos Herrera, donde supuestamente ocurrieron los abusos a principios de los años 2000. La joven, que comenzó a trabajar como empleada de limpieza siendo aún menor, relató un incidente traumático.Según su testimonio, tras solo un mes de empleo, Rafael Herrera la habría encerrado y amenazado con un arma de fuego. “Venga que le voy a decir algo”, recuerda la víctima, antes de que él asegurara la puerta y colocara el arma sobre la mesa de noche, iniciando una serie de eventos que los investigadores creen que se repitieron.

Al deportista y gloria del ciclismo nacional, se le vinculó a la investigación luego de que exparamilitares lo señalaran como el autor intelectual de este crimen - crédito redes sociaels/X

Los Testimonios Paramitares que Hunden a los Herrera

La familia Herrera ha negado rotundamente cualquier implicación en la desaparición forzada de los campesinos. Sin embargo, la indagatoria programada para el 6 de febrero representa un momento crucial para el exciclista y su hermano.El Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Fusagasugá ha calificado la desaparición de los cuatro campesinos en octubre de 2002 como un crimen de lesa humanidad. Esta trascendental decisión ha impulsado a la Fiscalía General de la Nación a formalizar la investigación contra Luis Alberto “Lucho” Herrera y su hermano Rafael.La investigación tomó un nuevo y contundente impulso con la recopilación de testimonios clave. Declaraciones de exparamilitares han sido consideradas determinantes para esclarecer la presunta responsabilidad de los hermanos Herrera en los hechos, marcando un antes y un después en el caso.

Un exparamilitar conocido como ‘Ojitos’ relató a Noticias Uno una escena escalofriante: “El señor Lucho Herrera me ofrece algo de beber y me da dos sobres de manila, en uno de ellos venían las fotos de 4 personas que teníamos que recoger. Dijo que eran milicianos de la guerrilla que lo iban a secuestrar, y en el otro sobre había 40 millones y nos dice que si queremos para comprar unas pistolas y unas motocicletas. Esa gente colindaba con la finca de él”.Otro integrante del grupo armado, alias ‘Menudencias’, describió el macabro destino de las víctimas ante el mismo medio. “Metimos dos en el platón y dos adelante, los inhumanos en la vía Novilleros al Aguadita en una finca sobre el borde de la carretera, los degollamos y luego los descuartizamos con machete”.Ambos paramilitares coinciden en que actuaron por encargo de Herrera, quien habría entregado 40 millones de pesos para la adquisición de armas y motocicletas. Las víctimas, supuestos milicianos, eran señaladas de planear el secuestro del exciclista, un motivo que habría desencadenado esta atroz cadena de eventos.Este caso no solo subraya la gravedad de los hechos, sino también la intrincada complejidad de las investigaciones judiciales. Con la calificación de crimen de lesa humanidad, la justicia busca ahora desentrañar por completo esta sombría historia.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.