El establishment global se ha visto profundamente sacudido por la revelación de los archivos del caso Epstein. Mientras en el Reino Unido las repercusiones han sido sísmicas, en Estados Unidos la denominada ‘clase Epstein’ ha eludido en gran medida la rendición de cuentas, tanto legal como política. Este contraste subraya una divergencia notable en la aplicación de la justicia.La disparidad en la respuesta institucional no podría ser más evidente. Recientemente, la policía británica actuó con determinación en la finca real de Sandringham para detener al príncipe Andrés, a raíz de alegaciones que lo vinculaban con la compartición de material confidencial con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein. Este evento constituyó un golpe sísmico para la monarquía británica y sus estructuras de poder.

El Impacto en Reino Unido

La detención del príncipe Andrés representa un hito sin precedentes en la historia reciente de la realeza británica. Las acusaciones sobre su implicación en el entramado de Epstein han provocado un escrutinio público intenso y han forzado a las autoridades a tomar medidas contundentes, demostrando una aparente intolerancia hacia la impunidad en las altas esferas.Este suceso no solo pone en tela de juicio la integridad de figuras prominentes, sino que también recalibra las expectativas sobre la transparencia y la responsabilidad dentro de las instituciones más tradicionales. La monarquía británica enfrenta ahora uno de sus mayores desafíos en términos de reputación y legitimidad.

La Disparidad en Estados Unidos

En contraste, la situación al otro lado del Atlántico presenta un panorama diferente. Hace apenas una semana, Pam Bondi, la máxima autoridad judicial de Estados Unidos, fue interpelada sobre el número de co-conspiradores de Epstein que su departamento había acusado formalmente. Se le preguntó también si facilitaría el acceso a pruebas a los fiscales generales estatales para impulsar nuevas causas.La respuesta de la funcionaria fue una negativa rotunda a abordar estas cuestiones. Esta reticencia a cooperar o a avanzar en las investigaciones ha generado críticas y ha alimentado la percepción de que ciertas élites en Estados Unidos continúan protegidas de las consecuencias legales y políticas derivadas del caso Epstein. La falta de acciones concretas plantea serias interrogantes sobre la equidad del sistema judicial.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.