¡Alerta máxima en Bogotá! Un proyecto de acuerdo crucial sobre el consumo de cannabis sativa en la capital está bajo un intenso escrutinio. Se advierte sobre posibles «vicios jurídicos» que podrían comprometer su legitimidad y afectar a miles de ciudadanos. La unificación de esta iniciativa clave ha desatado una controversia sin precedentes en el Concejo de Bogotá, poniendo en jaque el futuro de la regulación del cannabis en la ciudad. ¿Qué está pasando realmente detrás de esta polémica decisión?

El concejal José Cuesta Novoa ha levantado la voz, dejando constancia pública de la «improcedencia jurídica y democrática» de cómo se ha gestionado este proyecto. Su propia propuesta, de carácter antiprohibicionista, fue inexplicablemente fusionada con otras de naturaleza restrictiva, creando una mezcla explosiva que, según él, ignora el debate democrático y vulnera los derechos de los consumidores de cannabis. Este paso podría tener consecuencias profundas para la libertad individual en la capital.

Desde el inicio de las discusiones, hace meses, se advirtió que cualquier regulación debía basarse en la realidad social de Bogotá. Cifras oficiales de la Secretaría Distrital de Salud revelan que más de 500.000 bogotanos consumen cannabis, una estadística que exige un enfoque sensato y basado en la evidencia. No se puede ignorar esta realidad al legislar, y la ciudad necesita soluciones que realmente funcionen para todos.

El peligro de un enfoque equivocado en la regulación del cannabis

El debate sobre el consumo de cannabis no debe caer en posturas punitivas o morales restrictivas, sino que debe abordarse desde políticas públicas inteligentes. La educación, la salud pública, la convivencia ciudadana y la garantía de derechos fundamentales son los pilares sobre los que debe construirse cualquier marco regulatorio. Bogotá tiene la oportunidad de ser pionera, pero solo si se actúa con responsabilidad y visión de futuro.

El proyecto original del concejal Cuesta Novoa estaba meticulosamente estructurado bajo un enfoque antiprohibicionista. Su meta era armonizar los derechos constitucionales, protegiendo a niños, niñas y adolescentes sin menoscabar las libertades individuales que consagra el artículo 16 de la Constitución Política. Era una propuesta equilibrada, pensada para el bienestar de todos y para establecer un marco legal claro y justo.

Este enfoque se sustenta firmemente en la Sentencia C-127 de 2023 de la Corte Constitucional, que insta a las autoridades territoriales a desarrollar regulaciones que equilibren los derechos en el espacio público. Esta sentencia es clara: se deben evitar medidas de prohibición absoluta que no respeten la autonomía de las personas. La ley está del lado de una regulación sensata, no de prohibiciones indiscriminadas.

La raíz del problema: «Juntar peras con manzanas»

A pesar de las diferencias irreconciliables de enfoque, y en contra de la solicitud expresa de retirar la iniciativa de la acumulación, la Comisión de Gobierno decidió unificar el proyecto. Esta decisión fusionó propuestas con contenidos diametralmente opuestos, a pesar de la ausencia total de identidad material o coherencia normativa entre ellas. ¿Cómo se llegó a una determinación tan controvertida que podría desvirtuar el espíritu de la ley?

Desde una perspectiva técnico-legislativa, esta unificación es absolutamente improcedente. Impone una ponencia «homogenizante» que desnaturaliza el debate democrático, limita la expresión de posiciones minoritarias y atropella el pluralismo político que debe guiar la función del Concejo. El concejal Cuesta Novoa ha sido contundente: esto es un «uso indebido de las mayorías para restringir la deliberación pública».

El concejal ha solicitado formalmente que su proyecto sea devuelto a comisión, argumentando que es «arbitrario fusionar iniciativas incompatibles en una discusión de alta sensibilidad social». Como él mismo lo expresó en plenaria, “no resulta jurídicamente razonable juntar peras con manzanas”. Especialmente cuando se trata de modelos regulatorios tan sustancialmente distintos, el futuro de la ley de cannabis en Bogotá pende de un hilo. ¿Será la razón o la imposición la que prevalezca?

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.