A pocos días de las cruciales elecciones al Congreso, una preocupación latente sigue resonando en los pasillos del poder: la persistente subrepresentación femenina. A pesar de los avances, la balanza de género en la política colombiana aún se inclina drásticamente.Según reportes de la Registraduría Nacional del Estado Civil, y citados por El Tiempo, solo el 40% de las aspiraciones al Congreso corresponden a mujeres. Esta cifra, aunque ligeramente superior a comicios anteriores, es un reflejo de una batalla constante por la igualdad.
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En un desglose más detallado, 1.286 mujeres han logrado inscribirse para el Senado y la Cámara de Representantes, una mejora de 170 nombres respecto a la elección de 2022. Sin embargo, esta cifra palidece frente a los 1.858 hombres que buscan un escaño, evidenciando una brecha de género innegable.

Pero el verdadero desafío va más allá de los números. La escasa visibilidad de las mujeres en los cargos de mayor influencia sigue siendo una barrera insuperable. De las 16 cabezas de lista al Senado, solo cinco son mujeres, lo que limita significativamente su poder real y capacidad de incidencia.Varias candidatas han alzado su voz, señalando que la mera inclusión en las listas no garantiza igualdad de condiciones. La posición en estas listas es un factor determinante, y a menudo, las mujeres son relegadas a puestos menos elegibles, comprometiendo sus posibilidades de ser electas.

Un intento notable por la paridad fue la «lista cremallera» implementada por el Pacto Histórico, alternando hombres y mujeres en sus postulaciones. Aunque enfrentó cuestionamientos internos, el presidente Gustavo Petro defendió firmemente su permanencia para asegurar una verdadera alternancia y representación.La Misión de Observación Electoral (MOE) ha lanzado una advertencia contundente: Colombia se encuentra entre los países con menos herramientas legales para impulsar la participación femenina. Además, los ataques sistemáticos contra las mujeres continúan obstaculizando su incursión en la política.»Durante los periodos de campaña se intensifican las expresiones que buscan deslegitimar la participación de las mujeres en política mediante ataques a su vida personal y a su apariencia y la sexualización», denunció Alejandra Barrios, directora de la MOE.

Evolución de la presencia femenina en el Congreso: un camino lleno de obstáculos
La presencia femenina en el Congreso experimentó un cambio a partir de 2014, cuando una obligación legal forzó a los partidos a integrar al menos un 30% de mujeres en sus listas. A pesar de esto, las críticas sobre la falta de voluntad política para una participación real y efectiva persisten.Para el periodo legislativo 2022-2026, 86 mujeres lograron un escaño, un modesto aumento de ocho respecto a 2018. Este crecimiento es lento y enfrenta obstáculos estructurales y culturales profundos. Las propias candidatas denuncian violencia de género y un escaso apoyo formal de sus organizaciones políticas.Incluso hubo un acuerdo para elevar este porcentaje al 50% en la reforma del Código Electoral, impulsada por el entonces registrador Alexánder Vega. Sin embargo, la Corte Constitucional anuló la reforma en abril de ese año por errores de trámite, dejando vigente el insuficiente umbral del 30%.Mientras tanto, proyectos cruciales para incrementar la proporción de candidatas y sancionar la violencia política contra mujeres siguen estancados. Este aspecto es clave para asegurar una competencia justa y sin discriminaciones en el panorama político.

La lucha presidencial: un terreno aún más desolador para ellas
En el ámbito presidencial, la presencia femenina es aún más reducida, casi testimonial. De los 16 aspirantes que compiten en las consultas interpartidistas, solo cuatro son mujeres, una cifra que subraya la barrera de cristal en los más altos cargos.A esta situación se suma el caso de Clara López, quien optó por no ingresar a la consulta del progresismo, citando un ambiente de discriminación de género. «Hay un tufillo de machismo que a mí me ha afectado bastante», expresó la candidata, revelando una cruda realidad.Ante este panorama desalentador, la MOE enfatizó la necesidad urgente de que el Consejo Nacional Electoral y los partidos adopten medidas concretas. Es imperativo proteger a las candidatas y garantizar una contienda en condiciones equitativas para todas.

Actualmente, las mujeres representan el 52% de la población colombiana, un segmento mayoritario que aún espera una representación proporcional. Su peso demográfico y social exige un reflejo real en las esferas del poder.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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