En el corazón de Bogotá, dos mujeres extraordinarias están redefiniendo lo que significa «ver» el mundo. Sandra Medina Boada y Magaly Segura, a pesar de convivir con discapacidad visual, han encontrado en el arte del macramé no solo un pasatiempo, sino una poderosa herramienta de superación y esperanza.Sus manos, guiadas por una determinación inquebrantable, entrelazan hilos de algodón para crear verdaderas obras de arte. Cada nudo es un testimonio de resiliencia, demostrando al mundo que las verdaderas limitaciones no residen en la vista, sino en la mente.Beneficiarias del Centro de Desarrollo Comunitario José Antonio Galán en Puente Aranda, estas artesanas participan en cursos ofrecidos en alianza con el SENA. Este programa les ha brindado una plataforma única para desarrollar sus habilidades y transformar su pasión en un proyecto de vida.

Mujeres

La Magia del Macramé: Más Allá de la Vista

El macramé, esa antigua técnica de anudar cuerdas para crear diseños decorativos, ha cobrado una nueva dimensión en las manos de Sandra y Magaly. Desde mochilas y bolsos hasta delicados individuales, cada pieza es un reflejo de su talento innato y de su capacidad para «sentir» el arte.Sandra, residente de la Urbanización Bosque de los Comuneros, cuenta con el apoyo incondicional de su esposo, quien comparte su misma condición visual. «Los dos nos hemos apoyado en todo», afirma, destacando una conexión profunda que les permite enfrentar cualquier desafío juntos.Su fiel compañera, Violeta, una perra guía desde hace siete años, es otro pilar fundamental en su vida. «Me lleva a todos los lugares con más seguridad y rapidez que con el bastón», asegura Sandra, evidenciando la invaluable ayuda que recibe en su día a día.

foto de mujeres tejiendo

Un Vínculo de Compañerismo y Aprendizaje

Magaly, quien vive en el barrio Colón con su esposo y nieta, recorre cada día quince minutos para llegar al centro comunitario. Allí, ha encontrado un ambiente de calidez y apoyo, expresando su gratitud hacia la instructora y sus compañeras.»La profesora es muy paciente, muy bonita, sabe cómo guiarnos, y las compañeras son serviciales y colaboradoras», comenta Magaly, subrayando la importancia de la comunidad en su proceso de aprendizaje y crecimiento personal.

Foto Sandra y Magaly dos mujeres beneficiarias del CDC Jose Antonio Galan

Un Llamado a la Acción y la Superación

Ambas mujeres, Sandra con más experiencia en los cursos y Magaly recién incorporada, comparten un mensaje poderoso: la discapacidad nunca debe ser una barrera. Invitan a otras personas en su misma situación a luchar por sus anhelos y a buscar actividades que les apasionen.»Nosotras podemos desarrollar todas las actividades en igualdad de condiciones como cualquier persona», enfatizan, convirtiéndose en un faro de inspiración para quienes buscan romper esquemas y demostrar que el potencial humano no conoce límites.

Foto mujer beneficiaria de CDC en Galan

La Visión de una Instructora Inspiradora

El grupo de tejedoras, compuesto por 35 personas, está bajo la experta dirección de Mery Páez Pineda, diseñadora de modas e instructora del SENA. Mery guía a sus estudiantes en la creación de cojines, tapetes, tapices y lencería para el hogar, fomentando la creatividad en cada proyecto.»Estoy feliz con el grupo, especialmente con nuestras dos compañeras con discapacidad, porque se desenvuelven muy bien», asegura la instructora. Su filosofía es clara: «Con paciencia y cariño todo se logra, y comprobamos que las verdaderas limitaciones están en la mente».

Foto de mujer con discapacidad y su animal de compañia

La historia de Sandra y Magaly es un recordatorio vibrante de que la determinación y el apoyo comunitario pueden transformar vidas. Ellas no solo tejen hilos, sino también un futuro lleno de posibilidades, demostrando que la verdadera visión reside en el corazón y el espíritu.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.