El caso de Diego Marín, alias «Papá Pitufo», ha desatado una tormenta sin precedentes en Colombia, revelando una vasta red de contrabando que ha sacudido los cimientos del Gobierno y la Policía Nacional. Esta investigación explosiva no solo destapó un esquema criminal, sino que provocó una profunda crisis institucional.Desde 2022, la persecución de este enigmático contrabandista ha generado una cascada de destituciones y pugnas internas, exponiendo las vulnerabilidades del sistema. La revista Cambio ha sido clave en la revelación de los detalles más escandalosos de esta trama.

El Enigma de «Papá Pitufo»: La Orden Presidencial que Desató el Caos

La saga de «Papá Pitufo» arrancó en septiembre de 2022, cuando el presidente Gustavo Petro dio una orden directa a su entonces ministro de Defensa, Iván Velásquez: la captura de Marín era una prioridad absoluta. Esta directriz marcó el comienzo de una intrincada operación.Un periodista misterioso, cuya identidad sigue siendo un enigma, facilitó el contacto entre el intendente Álvaro Galvis y Velásquez. Galvis fue presentado como un hombre con información crucial sobre las operaciones de contrabando, abriendo una puerta insospechada a la investigación.

El expediente de Papá Pitufo sacó a la luz una red de contrabando en Colombia y provocó una crisis dentro del Gobierno y la Policía Nacional - crédito Colprensa/Captura de Pantalla

Velásquez canalizó esta información a la general Sandra Hernández de la Polfa, quien a su vez conectó a Galvis con la contrainteligencia de la Dipol. Desde ese momento, Galvis se convirtió en un colaborador clave del fiscal Andrés Marín, quien ya investigaba a «Papá Pitufo» desde 2017.La estrategia se intensificó cuando el fiscal Marín transformó a Galvis en un agente encubierto, con la misión de infiltrarse en el corazón de la estructura criminal. Un juez legalizó esta arriesgada operación en marzo de 2023, elevando las apuestas en la lucha contra el contrabando.

Espionaje y Traiciones: Cuando los Aliados se Convierten en Sospechosos

Dos meses después, en mayo, la coronel Julie Ruiz asumió la jefatura de contrainteligencia, centrando su mirada en la corrupción rampante de la Polfa de Cartagena. Siguiendo instrucciones de Velásquez y del director de la Policía, William Salamanca, Ruiz inició una estrecha colaboración con el fiscal Marín.El periodista enigmático volvió a escena, esta vez para supuestamente promover al mayor César Ortiz ante Salamanca por sus habilidades en investigación criminal. Ortiz fue incorporado a la Dijín y compartió información con Ruiz, confesando bajo polígrafo que provenía de documentos robados de la Dipol en 2019, entregados por el mismo periodista.

El conflicto entre el Gobierno y la Policía salió a la luz tras la salida del brigadier general Edwin Masleider Urrego por acusaciones sobre supuesto sabotaje al presidente Gustavo Petro - crédito Presidencia de la República

La confianza en Ortiz se desvaneció para Ruiz y Salamanca, pero el mayor encontró respaldo en el coronel Mario Durán de Interpol, y junto al fiscal Marín, continuó la investigación. A pesar de las intenciones de Salamanca de removerlo, Ortiz fue visto como una pieza fundamental, permaneciendo en Interpol.En agosto de 2023, Marín y Ruiz se reunieron para abordar el caso. Marín reveló nombres de oficiales presuntamente vinculados con «Papá Pitufo» y confirmó el nexo de Galvis con el contrabandista a través de Camilo Gómez. Las indagaciones posteriores revelaron que Galvis, además de agente encubierto, era sospechoso de filtrar información operativa.

La Caída de un Imperio: Delatado por una Fuga y Capturado en el Extranjero

La desconfianza alcanzó su punto álgido en septiembre de 2023, cuando la Dipol intervino la Polfa de Cartagena. Testimonios señalaron a Galvis de alertar a la red de Marín sobre los operativos. Cuando Ruiz confrontó a Marín con estas acusaciones, la relación entre Fiscalía y contrainteligencia se rompió irremediablemente.A partir de entonces, ambos equipos tomaron caminos separados: contrainteligencia operó de forma autónoma, mientras el fiscal Marín se apoyó en Interpol y Ortiz. Una investigación que comenzó unida, se fragmentaba en medio de sospechas y acusaciones mutuas.

El exdirector de la Policía habría recibido a dos altos oficiales por la supuesta intervención de un periodista - crédito Catalina Olaya/Colprensa @LuisAlf82940568/ X

A principios de octubre de 2023, una cumbre de alto nivel con Velásquez, Ruiz y Marín se centró en la ubicación de «Papá Pitufo». Marín mostró un video que lo situaba en Colombia, pero los registros migratorios lo desmentían. La tensión era palpable y las versiones, contradictorias.Poco después, la información de esa reunión crucial se filtró, llegando a oídos de Marín, quien abandonó el país rumbo a Madrid semanas más tarde. Allí fue capturado gracias a las autoridades españolas, aunque la demora en la circular roja de Interpol complicó el proceso, según Cambio.

Terremoto en la Cúpula: La Purga Policial que Nadie Vio Venir

A finales de 2023 y los meses subsiguientes, los equipos de investigación se enfrascaron en una guerra de desprestigio mutuo, mientras los procesos judiciales se aceleraban. Contrainteligencia obtuvo órdenes de captura primero, y el fiscal Marín, buscando respaldo, expuso su expediente ante el presidente Petro.En febrero de 2025, por directiva presidencial, el general Salamanca fue retirado de la dirección de la Policía, reemplazado por el general Carlos Fernando Triana, quien duró solo ocho meses. La inestabilidad en la cúpula policial era evidente y las repercusiones del caso «Papá Pitufo» se hacían sentir.

El relevo de altos mandos como el general Salamanca y la llegada de Rincón y Triana marcó una purga y recomposición en la Policía Nacional - crédito Catalina Olaya/Colprensa

El verdadero punto de quiebre llegó con el general William Rincón, quien habría ordenado el traslado de Ruiz y otros oficiales de contrainteligencia a zonas rurales. El coronel Jorge Mora, pieza clave en las investigaciones, también vio el fin de su comisión, señalando una purga interna.El general Edwin Urrego, con una carrera intachable, fue retirado de la institución, a pesar de haber liderado la Dijín en momentos críticos. Sus desacuerdos sobre esquemas de protección de figuras públicas y eventos como el allanamiento a la vivienda de Armando Benedetti habrían contribuido a su salida.Según Cambio, las disputas de Urrego con Benedetti y las luchas por los esquemas de seguridad de rivales políticos, sumadas a una lucha interna de poder, sellaron su destino. La salida de figuras clave era parte de una recomposición de cargos en la Policía y las agencias de inteligencia.

El Legado de «Papá Pitufo»: Un País al Borde del Abismo por el Contrabando

El caso «Papá Pitufo» no solo expuso una red de corrupción y crimen organizado, sino que se convirtió en el catalizador de una profunda reorganización de altos cargos. Retiros y traslados forzados se sucedieron, con figuras como Jorge Lemus, exdirector de la DNI, presuntamente involucrado en decisiones clave.Al cierre de 2025, la reconfiguración institucional no logró detener el avance de la estructura de contrabando. Las pugnas y la fragmentación estatal, lejos de debilitar el fenómeno, favorecieron su persistencia y expansión, desplazando la capacidad de control público.

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