
Colombia enfrenta una situación humanitaria sin precedentes desde la firma del acuerdo de paz con las extintas FARC en 2016. Informes alarmantes de la Cruz Roja Colombiana y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) revelan que la magnitud de la crisis ha superado niveles previos, generando un llamado urgente a la acción nacional e internacional.
Entre enero y agosto del presente año, el número de personas afectadas por el conflicto y atendidas diariamente ha escalado drásticamente, alcanzando un promedio de 789 individuos. Esta cifra representa un incremento del 36% en comparación con el mismo período del año anterior, cuando se registraron 574 atenciones diarias, evidenciando una profundización de las necesidades humanitarias en el país.
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Las regiones más castigadas por esta coyuntura incluyen Norte de Santander, Cauca, Chocó, Nariño y Valle del Cauca. En estas zonas, decenas de miles de habitantes viven bajo la constante amenaza del confinamiento, viendo restringido su acceso a servicios básicos como salud, educación y oportunidades de subsistencia, lo que agrava aún más su vulnerabilidad y el impacto del conflicto en sus vidas cotidianas.
Impacto Devastador: Artefactos Explosivos y Reclutamiento Infantil
La crisis se profundiza con el alarmante aumento de víctimas por artefactos explosivos, que incluyen minas antipersona, municiones sin explotar y, preocupantemente, drones utilizados con fines bélicos. Estos dispositivos causan cientos de civiles muertos y heridos, destacando la particular vulnerabilidad de niños, niñas y adolescentes que a menudo son las principales víctimas de estos indiscriminados ataques. La estigmatización de comunidades enteras, forzadas a convivir con la presencia de grupos armados, y las severas restricciones a la movilidad impuestas, son realidades diarias que socavan el tejido social y económico de muchas poblaciones.
Un aspecto particularmente preocupante es el incremento en el reclutamiento forzado de menores, una práctica atroz que desgarra el tejido social de regiones como el Catatumbo, donde esta problemática alcanza niveles críticos. El Dr. Juvenal Francisco Moreno Carrillo, director ejecutivo nacional de la Cruz Roja Colombiana, ha enfatizado la gravedad de la situación, declarando: «Efectivamente, durante el año 2025 se han incrementado de manera importante las necesidades humanitarias generadas por el conflicto armado. Por ello, encontramos en las diversas regiones una mayor cantidad de desplazamientos, de confinamientos y de necesidades puntuales de la población que han requerido de nuestra intervención.»
Escalada de la Atención Humanitaria y Desafíos Adicionales
Ante la creciente emergencia, la Cruz Roja Colombiana ha redoblado sus esfuerzos para brindar asistencia vital. Entre enero y agosto de 2025, la organización prestó asistencia a 2,444,308 personas, un salto significativo desde las 2,053,058 atendidas en el mismo período de 2024. Este incremento masivo ha exigido una expansión considerable de recursos, infraestructura y personal en todo el territorio nacional. La asistencia en salud pasó de 370,554 a 591,720 beneficiarios; la atención a víctimas directas del conflicto aumentó de 140,038 a 191,658; y las operaciones en emergencias y desastres escalaron de 170,973 a 598,386 personas, reflejando la complejidad del panorama.
A la compleja situación de seguridad se suman los efectos devastadores del cambio climático, con una intensificación de lluvias, eventos climáticos extremos y sequías prolongadas que afectan desproporcionadamente a las comunidades más vulnerables. El Dr. Moreno Carrillo explicó cómo estos fenómenos naturales agravan la vulnerabilidad de las poblaciones, limitando aún más el acceso a servicios esenciales: «En los temas del conflicto armado también se están desarrollando muchas más situaciones que tienen que ver con falta de acceso a servicios, todo lo que tiene que ver con salud, con trabajo, con educación. Y por ello, la Secretaría Nacional tiene un plan de acción en el que busca mitigar de alguna manera estos impactos y fortalecer también la institucionalidad en las regiones.»
Acción en el Terreno: Presencia Vital en Zonas Afectadas
La Cruz Roja Colombiana mantiene una presencia ininterrumpida a nivel nacional, adhiriéndose estrictamente a sus principios fundamentales de neutralidad, imparcialidad e independencia, lo cual es crucial en un territorio tan fragmentado por la violencia. Moreno Carrillo destacó la ventaja intrínseca de su arraigo local: «Por esta presencia que tenemos desde hace muchos años trabajando con las comunidades y por ser nuestros voluntarios parte de ellas, no hemos tenido ninguna restricción de acceso en el territorio nacional. Lo que sí hay son diversas necesidades y por ello estamos haciendo ese plan para poder atenderlas con eficacia.»
Regiones como el Catatumbo y el Pacífico colombiano son epicentros de la acción humanitaria prioritaria de la Cruz Roja. En estas áreas, la organización implementa activamente unidades móviles de salud para llegar a zonas remotas, proyectos vitales de agua y saneamiento para prevenir enfermedades, y programas de protección diseñados para salvaguardar a las poblaciones más expuestas a la violencia. Además, se mantienen operaciones permanentes en departamentos estratégicos como Caquetá, Putumayo y Guaviare, donde las necesidades humanitarias son igualmente apremiantes y requieren una respuesta constante.
La Carga Adicional de la Migración
A los desafíos internos del conflicto se suma la compleja y creciente situación migratoria. Colombia continúa siendo un país receptor crucial, albergando a más de tres millones de ciudadanos venezolanos que buscan refugio y oportunidades. Asimismo, miles de migrantes transitan por su territorio, especialmente a través de la peligrosa y densa selva del Darién. El director ejecutivo de la Cruz Roja señaló un cambio en los patrones migratorios, incluyendo flujos de regreso y nuevas rutas: «Durante este año hemos visto un cambio en la dinámica del flujo migratorio desde el Darién, en flujos de regreso que ya no pasan por las mismas zonas. Algunos llegan a nuestro país y se quedan, otros buscan avanzar hacia Suramérica, pero encuentran más dificultades para transitar por Colombia y por eso requieren más apoyo humanitario.» Este escenario exige una respuesta humanitaria robusta, coordinada y adaptable por parte de las organizaciones.
Recorte Presupuestario del CICR y sus Implicaciones
En un contexto de crecientes necesidades, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha anunciado una drástica reducción del 30% en su presupuesto destinado a Colombia para el año 2026. Esta difícil decisión acarreará importantes ajustes operativos en el país, incluyendo el cierre de sus oficinas en Apartadó y Pasto, así como la conclusión de las operaciones de la subdelegación de Bucaramanga. Adicionalmente, la subdelegación de Cali será cerrada para establecer una nueva sede en Popayán, buscando reajustar su presencia estratégica y la distribución de sus recursos en el territorio.
El CICR ha sido enfático en aclarar que estas determinaciones son el resultado de decisiones internas y globales de la organización internacional, y que bajo ninguna circunstancia impactan el funcionamiento independiente de la Cruz Roja Colombiana. Esta última mantiene plena autonomía en su gestión presupuestaria, gobernanza y operaciones, lo que le permite seguir operando y respondiendo a las necesidades humanitarias directamente en el país, sin depender de los recursos específicos del CICR.
El Acuerdo de Paz: Avances Lentos y Desafíos Persistentes
A casi una década de la firma del histórico acuerdo de paz, Colombia ha invertido más de 107 billones de pesos en su implementación. Sin embargo, el progreso dista de ser uniforme y significativo en todas las áreas. La Fundación Ideas para la Paz (FIP) ha documentado retrasos considerables en pilares fundamentales como la reincorporación de excombatientes a la vida civil, la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, la implementación de la reforma rural integral y los complejos procesos de justicia transicional. Complementariamente, la Contraloría General de la República ha alertado que apenas el 17% de los proyectos asociados cuenta con información verificable, lo que genera serias dudas sobre la eficacia y transparencia de la inversión realizada.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) continúa expresando su profunda preocupación por los asesinatos sistemáticos y la persistente estigmatización que enfrentan los excombatientes en proceso de reincorporación, lo que debilita la confianza en el proceso y compromete su éxito a largo plazo. La Cruz Roja Internacional resume de manera contundente la paradoja de la situación actual: «El contexto en el que se adoptan estos ajustes es especialmente complejo y doloroso: mientras la situación humanitaria en Colombia se deteriora y las necesidades de las comunidades afectadas por los conflictos armados y la violencia aumentan, disminuyen los recursos globales disponibles para la acción humanitaria.»
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