La Selección Colombia ha culminado su calendario de amistosos de 2025 con resultados victoriosos ante Nueva Zelanda y Australia, dejando una mezcla de optimismo y preocupaciones en el camino hacia el Mundial de 2026. Bajo la dirección técnica de Néstor Lorenzo, el equipo buscaba consolidar una base y, al mismo tiempo, identificar nuevas alternativas que pudieran fortalecer la plantilla.
Si bien los triunfos generan un ambiente positivo, el análisis profundo de estos encuentros amistosos revela que el cuerpo técnico ya cuenta con una columna vertebral definida, pero no logró incorporar de manera efectiva un gran número de nuevas piezas que pudieran ofrecer soluciones ante diversos escenarios competitivos. Esta situación plantea interrogantes sobre la profundidad del banquillo a pocos meses de la gran cita mundialista.
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Balance de los Amistosos: Luces y Sombras en el Camino al Mundial
Néstor Lorenzo tenía grandes expectativas para esta última ventana FIFA de 2025, realizando cambios significativos entre el partido contra Nueva Zelanda y el de Australia. Su objetivo era claro: evaluar a la mayor cantidad de jugadores posible y encontrar aquellos que pudieran integrarse al esquema principal. Sin embargo, los resultados en cuanto a la búsqueda de nuevas alternativas no fueron los esperados, evidenciando una brecha notable entre los titulares y los suplentes.
A pesar de las victorias, el balance general arroja un panorama dual. Por un lado, hay razones para el optimismo fundamentadas en la solidez del equipo base; por otro, persisten preocupaciones sobre la profundidad de la plantilla. Afortunadamente, los siete meses restantes antes de la Copa del Mundo ofrecen un tiempo valioso para ajustes y mejoras cruciales.
1. La Columna Vertebral: Una Fortaleza Consolidada
La noticia más alentadora para la Selección Colombia es la consolidación de un equipo base robusto y confiable. Jugadores como Camilo Vargas en el arco, la dupla defensiva de Dávinson Sánchez y Jhon Lucumí, el despliegue de Daniel Muñoz, la solidez de Jefferson Lerma en el mediocampo, y la creatividad de James Rodríguez junto al desequilibrio de Jhon Arias y Luis Díaz en ataque, conforman una estructura sólida y experimentada. Este núcleo, que representa aproximadamente el 70% del equipo, ha demostrado capacidad para afrontar las exigencias del fútbol internacional, manteniendo una idea de juego coherente y un alto nivel de rendimiento.
Esta estabilidad permite a Lorenzo trabajar en los detalles y en la incorporación de piezas específicas sin desestabilizar el andamiaje principal. Entre las novedades positivas, se destaca la irrupción de Gustavo Puerta, quien en esta fecha FIFA de noviembre logró ganarse un espacio importante. Su sacrificio, despliegue físico y adaptabilidad al fútbol moderno lo posicionan como una alternativa real, superando en rendimiento a otros mediocampistas como Ríos, Castaño y Portilla, quienes ahora enfrentan una dura competencia interna.
2. La Preocupante Brecha entre Titulares y Alternativas
Una de las conclusiones más inquietantes que dejaron los amistosos, a pesar de los resultados positivos (2-1 ante Nueva Zelanda y 3-0 ante Australia), es la evidente diferencia de nivel entre los jugadores titulares y sus posibles reemplazos. Contra equipos que implementan bloques bajos y una disciplina táctica férrea, una característica común en los Mundiales con 48 participantes, la capacidad de encontrar soluciones desde el banquillo se vuelve crucial. En esta doble jornada, varios jugadores que tuvieron su oportunidad quedaron en deuda.
Futbolistas como Álvaro Montero, Yerry Mina, Carlos Cuesta, Kevin Castaño, Jorge Carrascal, Jhon Vélez, Rafael Santos Borré e incluso Luis Suárez, ofrecieron actuaciones discretas, sin lograr demostrar el impacto necesario para ser considerados alternativas viables en situaciones de emergencia. La dependencia excesiva de figuras como Jefferson Lerma, quien no parece tener un reemplazo natural de su mismo perfil, y la capital importancia de James Rodríguez y Luis Díaz para la generación de juego, son focos de preocupación. La idea de cómo funcionaría el equipo sin ellos, en un escenario de extrema mala fortuna, no fue ensayada con éxito, y salvo Puerta, pocos lograron sellar su boleto para futuras convocatorias.
3. Los Resultados que Opacan el Análisis Profundo
La euforia generada por las victorias puede, en ocasiones, desviar la atención de los desafíos estructurales y del rendimiento individual de algunos jugadores. Aunque el tiempo es un factor a favor de la Selección, es importante abordar las urgencias actuales con una visión a largo plazo. Se observa que algunos futbolistas clave atraviesan momentos complicados en sus clubes, lo que impacta directamente en su rendimiento con la Selección.
Jhon Arias y Jhon Vélez, por ejemplo, parecen estar afectados por el mal momento de sus respectivos equipos, Benfica y Wolverhampton. Jorge Carrascal no ha logrado replicar su rol de atacante letal de Flamengo en el esquema de la Selección, y delanteros como Luis Suárez y Miguel Ángel Borja podrían estar pecando de un exceso de confianza sobre su presencia en la lista final del Mundial, sin alcanzar el nivel exhibido en la Copa América o el remate de las Eliminatorias, respectivamente.
Sin embargo, la situación más delicada y el mayor «dolor de cabeza» para el cuerpo técnico es, sin duda, la de James Rodríguez. Más allá de su innegable calidad y aporte cuando está en forma, su incertidumbre contractual representa un factor de riesgo. Actualmente sin equipo definido, James deberá enfrentar un nuevo proceso de adaptación a una liga diferente, buscar la aprobación de un nuevo entrenador y lidiar con posibles lesiones o la falta de ritmo competitivo, una situación recurrente en su carrera. Esta «historia de nunca acabar» es una decisión personal que inevitablemente impacta su continuidad y rendimiento en la Selección.
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