La concejal de Bogotá, Clara Lucía Sandoval, ha alzado su voz en redes sociales para denunciar un presunto ataque vandálico contra la sede principal de la iglesia Misión Carismática Internacional, ubicada en el sur de la capital colombiana. En una publicación que generó diversas reacciones, Sandoval puso en tela de juicio el verdadero significado del «empoderamiento» feminista, aludiendo a que algunas manifestantes habrían sido responsables de los daños durante una protesta.

La funcionaria, visiblemente indignada, manifestó su desaprobación con contundencia: «Ese es su tal discurso de empoderamiento: atacar a los que piensan distinto, destruir bienes públicos y privados, atentar contra la libertad religiosa». Su declaración apunta a una crítica directa hacia las acciones de quienes participaron en la manifestación, vinculándolas con una visión distorsionada de los ideales que, según ella, deberían representar el movimiento.

Además, la concejal no solo se limitó a señalar a las manifestantes, sino que también dirigió su atención hacia la labor de los gestores de paz. Con un tono interrogativo y crítico, Sandoval planteó: «¿Para qué sirven los gestores de paz? ¿Está permitido vandalizar iglesias?». Estas preguntas abren un debate sobre la efectividad y el papel de estos agentes en la contención y prevención de actos vandálicos durante las protestas en la ciudad.

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