Globalmente, los derechos de televisión constituyen la principal fuente de ingresos para los clubes de fútbol. Un ejemplo paradigmático es el Real Madrid, que recibe aproximadamente 161 millones de euros anuales por la transmisión de sus partidos, permitiéndole así realizar fichajes de jugadores de primer nivel.

Esta realidad se replica en diversas ligas americanas. Las ligas brasileñas, conocidas por sus plantillas costosas integradas por talentos continentales e incluso jugadores europeos de alto rendimiento, generan elevados ingresos televisivos.

Sin embargo, el panorama en Colombia contrasta significativamente. Todos los equipos de la liga profesional colombiana, independientemente de su tamaño o trayectoria, perciben la misma cantidad anual por los derechos de transmisión de sus partidos.

Una norma, supuestamente orientada a la equidad, establece que cada club recibe un millón de dólares anuales por la transmisión de sus encuentros a través del canal poseedor de los derechos deportivos, contrato que expira en diciembre de 2026.

Fuad Char, principal accionista del Junior de Barranquilla, denuncia la situación: “El negocio de la televisión en Colombia es el peor del mundo. Equipos como Atlético Nacional, Millonarios, América y Junior recibimos un millón de dólares, lo que suma 4.000 millones anuales. En Ecuador reciben 4 o 5 millones, en Perú 7 u 8, y en Argentina entre 20 y 25 millones. River y Boca perciben entre 80 y 100 millones. Brasil presenta cifras similares. Esta disparidad impide nuestra competitividad frente a las ligas brasileñas”.

Esta marcada desigualdad con otras ligas continentales, según Char, podría explicar los magros resultados de los equipos colombianos en competencias internacionales recientes.

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