La demanda energética para los centros de datos de Inteligencia Artificial (IA) ha alcanzado niveles críticos, impulsando la exploración de soluciones innovadoras, incluyendo la futurista propuesta de lanzar servidores al espacio para un acceso ininterrumpido a la energía solar. Esta situación subraya la urgencia de encontrar fuentes de energía sostenibles y eficientes para la infraestructura tecnológica del futuro.
En este contexto, una startup emergente ha propuesto una alternativa revolucionaria: el océano. Aikido Technologies, desarrollador de energía eólica marina, planea sumergir un centro de datos de demostración de 100 kilovatios frente a la costa de Noruega este año, integrándolo en las cápsulas submarinas de una turbina eólica flotante.
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La Propuesta Innovadora de Aikido
Si la fase inicial resulta exitosa, la compañía aspira a implementar una versión de mayor escala en las costas del Reino Unido para el año 2028. Este modelo avanzado incorporaría una turbina de 15 a 18 megavatios, capaz de alimentar un centro de datos con una capacidad de 10 a 12 megavatios, marcando un hito en la sostenibilidad energética.
La ubicación marina ofrece múltiples beneficios estratégicos. La proximidad directa a la fuente de energía es evidente, ya que la infraestructura se sitúa sobre el generador. Además, los vientos en alta mar son notablemente más consistentes que en tierra, permitiendo que una batería de respaldo modesta gestione cualquier interrupción.
Ventajas Estratégicas de los Centros de Datos Submarinos
La inmersión de estos centros de datos podría mitigar las objeciones de grupos vecinales, conocidos como «NIMBY» (Not In My Backyard), quienes a menudo se oponen a la instalación de estas infraestructuras cerca de sus propiedades por cuestiones de ruido y contaminación. Esta solución desplaza el impacto a un entorno menos poblado.
Adicionalmente, el enfriamiento de los servidores se simplifica drásticamente al flotar en agua de mar fría. Esta ventaja es crucial, especialmente en comparación con los complejos métodos de refrigeración necesarios para centros de datos en el vacío espacial, que presentan desafíos técnicos significativamente mayores.
Desafíos Operacionales en un Entorno Hostil
Sin embargo, a pesar de las soluciones que ofrecen, los centros de datos submarinos también introducen nuevas complejidades. El océano es un ambiente inherentemente hostil, y aunque los servidores sumergidos no serían impactados por las olas, tampoco estarían completamente inmóviles, exigiendo un anclaje y sellado rigurosos.
La corrosión del agua salada representa otro desafío crítico. Cualquier componente del equipo, incluyendo el contenedor y las conexiones de energía y datos, deberá ser diseñado con materiales altamente resistentes para garantizar su durabilidad y operatividad a largo plazo en este ambiente extremo.
Precedentes y Evolución del Concepto
Aikido no es la primera entidad en proponer la inmersión de centros de datos. Microsoft ya exploró esta idea hace más de una década, lanzando un proyecto experimental en 2018 frente a las costas de Escocia, que obtuvo un éxito considerable. Solo seis de más de 850 servidores fallaron durante un ensayo de 25 meses, en parte gracias al llenado de la sala con gas nitrógeno inerte.
A pesar de haber acumulado numerosas patentes y de haberlas liberado en código abierto en 2021, Microsoft decidió descontinuar el «Project Natick» para 2024. Este precedente subraya tanto el potencial como las complejidades inherentes a la implementación a gran escala de infraestructuras de datos submarinas.
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