Adios a las selvas.
Hace unas semanas, en un viaje por tierra a San José del Guaviare, un baquiano que ha recorrido las selvas del Yarí y el Guaviare desde los ocho años me señalaba, con la puntería de quien conoce la geografía como una cicatriz, unas manchas verde pálido que interrumpían el tapiz espeso de la Amazonía.—Eso era


