C.S. Lewis, reconocido autor de «Las crónicas de Narnia», destacó por su meticuloso uso del lenguaje y la calidad de su prosa. Este erudito de Oxford es además recordado como uno de los más influyentes escritores cristianos del siglo XX.

Su obra no solo abarcó la fantasía, sino que también exploró profundas cuestiones filosóficas y teológicas, consolidando su legado como una figura literaria y espiritual de gran relevancia global.

Infancia Marcada por la Tragedia

Clive Staples Lewis nació el 29 de noviembre de 1898 en Belfast, Irlanda del Norte. Hijo de Albert James Lewis y Augusta (Flora) Lewis, tuvo un hermano mayor, Warren Hamilton Lewis, con quien compartió sus primeros años.

La inesperada muerte de su madre a temprana edad fue un evento devastador para Lewis. Esta pérdida lo llevó a cuestionar profundamente su fe, convenciéndose de que el Dios que le había sido presentado era una mera abstracción.

En septiembre de 1913, Lewis se matriculó en el Malvern College. Durante su estancia allí, a la edad de 15 años, abandonó el cristianismo de su niñez para abrazar el ateísmo, desarrollando un interés particular por la mitología y el ocultismo.

El Despertar Espiritual en Oxford

Cuatro años más tarde, en 1917, inició sus estudios en la prestigiosa Universidad de Oxford, donde posteriormente se desempeñaría como profesor de lengua y literatura. Fue en esta institución donde conoció a figuras clave como J.R.R. Tolkien.

Junto a Charles Williams y Owen Barfield, Lewis fundó el influyente Club de los Inklings. Este grupo se reunía regularmente para debatir sobre literatura, filosofía y teología, moldeando así el pensamiento de sus miembros.

A pesar de ser un agnóstico declarado, Lewis reconoció en su autobiografía la influencia de autores como George Macdonald y G.K. Chesterton, cuyo libro «El hombre eterno» lo acercó inicialmente al cristianismo.

La amistad con Tolkien fue crucial en su conversión. El propio Lewis confesó: «Me tienen que imaginar estando solo en Magdalen, noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se alejaba por unos segundos de mi trabajo, el lento venir de Él a quien yo honestamente había tratado de no conocer. A aquel a quien yo le había temido finalmente me alcanzó. En 1929 me entregué, y admití que Dios era Dios, y me arrodillé y oré. A lo mejor, aquella noche yo era el converso más desanimado e indispuesto de toda Inglaterra.»

Un Matrimonio Inesperado y la Pena

Hacia el final de su vida, Lewis contrajo matrimonio con Joy Davidman, una escritora que había transitado de un comunismo radical y ateísmo a una profunda fe cristiana en la madurez.

Joy Davidman describió su propia conversión con las palabras: «Todas mis defensas —las murallas de arrogancia, certidumbre y egoísmo que habían ocultado a Dios— se derrumbaron… y entró Dios.»

Lewis y Joy se conocieron a través de correspondencia, desarrollando una amistad basada en el intercambio de ideas literarias. La relación tomó un giro inesperado cuando, al serle denegada la residencia en Inglaterra a Joy, Lewis decidió casarse con ella para asegurar su permanencia en el país.

La ceremonia civil, inicialmente concebida como un «matrimonio por conveniencia», se celebró en secreto el 23 de abril de 1956. Sin embargo, la relación pronto se transformó en un vínculo de profundo afecto.

Poco después de su unión, Joy fue diagnosticada con cáncer óseo y falleció tres años más tarde. El profundo dolor de Lewis por esta pérdida lo llevó a escribir el conmovedor libro «Una pena en observación», donde reflexionó sobre su duelo y la felicidad compartida.

El Legado de «Las Crónicas de Narnia»

La saga «Las crónicas de Narnia» es un pilar de la literatura juvenil, reconocida como la obra más célebre de C.S. Lewis. Ha vendido más de 100 millones de ejemplares y ha sido traducida a más de 41 idiomas.

Esta serie ha sido adaptada en múltiples ocasiones para radio, televisión, cine y teatro, ya sea en su totalidad o en partes. Además de incorporar temas cristianos tradicionales, sus historias beben de la mitología griega y romana, así como de cuentos de hadas británicos e irlandeses.

El propósito de Lewis era comunicar el Evangelio y la figura de Jesucristo a través de estas narrativas fantásticas. La saga experimentó un resurgimiento de popularidad en 2005 con el estreno cinematográfico de «El león, la bruja y el armario».

Un Defensor Inquebrantable del Evangelio

Clive dedicó parte de su vida a impartir charlas radiofónicas por todo el Reino Unido, donde compartía sus puntos de vista teológicos. Estas emisiones no solo reforzaron su reputación, sino que también impulsaron significativamente la venta de sus libros.

A pesar de su creciente fortuna, Lewis mantuvo un estilo de vida modesto. Se negó a mejorar su nivel de vida y, en su lugar, estableció un fondo de caridad con las ganancias de sus regalías.

Este fondo se destinó a ayudar a familias de escasos recursos, financiar la educación de huérfanos y seminaristas pobres, y apoyar a diversas organizaciones benéficas y ministerios eclesiásticos, demostrando su compromiso con la filantropía.

El apologeta contrajo una enfermedad irreversible un año después del fallecimiento de su esposa, la cual terminó con su vida en 1964. Hoy, C.S. Lewis es considerado uno de los mayores defensores de la fe cristiana.

Su vasto material literario y teológico aportó un gran avance a la Iglesia mundial en los años posteriores. Lewis escribió más de 25 libros cristianos, incluyendo «Cartas del diablo a su sobrino», «Mero cristianismo», «Las crónicas de Narnia», «El gran divorcio» y «La abolición del hombre».

Siempre será recordado como aquel escéptico ateo que, finalmente, no pudo resistirse a la evidencia de un Dios que lo amó más allá de su incredulidad, dejando un legado imperecedero.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.