La Operación «Cerrojo» del Ejército Nacional ha asestado un golpe demoledor al ELN en Arauca, logrando la captura de cuatro de sus integrantes clave. Entre ellos destaca alias «Monchi», señalado como el cerebro financiero de la estructura, cuya caída promete desestabilizar significativamente las operaciones del grupo armado.Alias «Monchi» era el segundo cabecilla de la Red de Apoyo al Terrorismo de la Comisión Camilo Cienfuegos del ELN. Su rol era crucial para el financiamiento de actividades ilícitas, un pilar fundamental para la subsistencia de esta organización criminal.

Las autoridades lo identifican como el principal responsable de una vasta red de extorsiones. Sus víctimas incluían contratistas, ganaderos, comerciantes, transportadores y la población civil en Arauca y Arauquita, generando recursos para atacar a la fuerza pública y la infraestructura crítica del país.

En acciones coordinadas en Arauquita, el Ejército Nacional logró la captura de alias Monchi, responsable de movilizar fondos para el ELN, así como la de tres miembros adicionales de la organización - crédito ELN

La inteligencia militar ha revelado que este cabecilla del ELN no solo extorsionaba, sino que también administraba y movilizaba fondos obtenidos del desplazamiento forzado de campesinos. Se apropiaba de fincas productoras de plátano, tejiendo una red de delitos que afectaba directamente a la comunidad.

Así operaba la red de financiación del ELN

La comercialización de estos productos, obtenidos de manera ilegal, se realizaba a gran escala en bodegas de Bogotá. Las ganancias millonarias eran reinvertidas por la organización para adquirir material logístico y de intendencia, fortaleciendo su capacidad operativa. La operación simultánea no solo se centró en «Monchi»; también se ejecutó en las veredas La Laguna, La Pesquera y el casco urbano de Arauquita. Allí cayeron alias «Calilla», alias «Perro» y alias «Zancudo», todos ellos piezas importantes del engranaje criminal del ELN.

Las autoridades reportaron la detención de alias Monchi en Arauca, señalado como principal administrador de los recursos ilícitos del ELN, junto a otros tres integrantes de la estructura armada - crédito AFP/Policía Nacional

El Ejército Nacional, en un despliegue de fuerza y estrategia, difundió un video del operativo. En las imágenes se observa el impresionante despliegue de uniformados en diversos puntos de la región, una clara muestra del poder del Estado contra la criminalidad.

Golpe contundente al ELN en el Catatumbo

Paralelamente, las Fuerzas Militares de Colombia realizaron una ofensiva de gran envergadura en la región del Catatumbo. Este golpe se dirigió contra la estructura 33 de las disidencias de las Farc y el ELN, en sectores estratégicos de El Tarra y Tibú. El resultado de esta operación fue devastador para los grupos armados: siete presuntos miembros fueron abatidos y uno más resultó capturado. Además, se incautaron armas de fuego de diversos calibres, municiones, artefactos explosivos improvisados y drones adaptados para lanzar granadas.

La acción contó con el trabajo conjunto del Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional  - crédito Luisa González/REUTERS

Todo el material bélico fue destruido por las tropas, que lograron establecer un control militar férreo en la zona. Esta acción conjunta del Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional demostró una coordinación impecable. El general Hugo Alejandro López Barreto, comandante de las Fuerzas Militares, destacó la alta precisión de la operación. Se emplearon capacidades diferenciales para afectar los corredores logísticos y defensivos de la estructura 33, una de las más activas en la región. Las tropas mantienen patrullajes constantes, asegurando áreas estratégicas y una presencia ininterrumpida en los municipios intervenidos. El objetivo es claro: evitar el reagrupamiento de los grupos armados y consolidar el control territorial, garantizando la seguridad de la población. Las autoridades aseguran que el operativo se desarrolló bajo los principios del Derecho Internacional Humanitario, con un enfoque prioritario en la protección de la población civil. Estas acciones buscan salvaguardar la vida y el bienestar de las comunidades, gravemente afectadas por los enfrentamientos. La región del Catatumbo, lamentablemente, ha sido escenario de homicidios, desplazamientos masivos y desapariciones de firmantes de paz. Esta crisis humanitaria es atribuida a la feroz disputa territorial entre el ELN y el Frente 33 de las disidencias de las Farc. El Frente 33 ha experimentado un alarmante crecimiento, alcanzando cerca de 500 integrantes. Este incremento se vincula con la llegada de combatientes desde el sur de Bolívar y el uso de rutas logísticas conectadas con Venezuela, reforzadas por estructuras de Caquetá y Putumayo, según informes de inteligencia.

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