En pleno Carnaval de Brasil 2026, mientras miles de personas llenaban playas y calles en busca de fiesta y música, una iglesia decidió transformar este escenario en un altar público de fe. La Believe Church de Maceió organizó un bautismo colectivo el pasado 17 de febrero, coincidiendo con el martes de Carnaval. Las arenas de la costa se convirtieron así en un espacio de testimonio, arrepentimiento y renovación espiritual en Cristo.El objetivo principal de la congregación fue visibilizar públicamente la decisión de seguir a Jesús. Esto ocurrió en un contexto donde la atención general se enfoca exclusivamente en la diversión y el desenfreno de las festividades. El evento congregó a recién convertidos que descendieron al mar para sellar su fe mediante el bautismo cristiano, proclamando el abandono de su antigua vida y el inicio de un nuevo camino con Cristo.

Los organizadores describieron la jornada como una conmovedora celebración de «vidas entregadas a Jesús». Cada inmersión en el agua simbolizó el entierro del pasado. Representó el inicio de una vida transformada por el evangelio, en consonancia con el mensaje bíblico de 2 Corintios 5:17.

Bautismo masivo en plena playa durante el Carnaval

Lejos de ser un gesto meramente simbólico o visual, la elección de la playa en pleno Carnaval respondió a una estrategia misionera de evangelismo en Brasil. La iglesia buscó demostrar que el mensaje del evangelio no se detiene ante el contexto cultural. Se proclama con valentía, incluso en medio de celebraciones masivas.En los días previos, miembros de la congregación llevaron a cabo actividades de oración y evangelización en las inmediaciones de la costa. Aprovecharon la alta afluencia de turistas y residentes en la zona. Muchas de las personas bautizadas escucharon el mensaje de salvación, se arrepintieron de sus pecados y decidieron dar un paso público de fe en ese lugar.

Estrategia de evangelismo en la costa de Maceió

Entre los participantes destacaron familias completas, incluyendo padres, hijos y jóvenes. Todos decidieron ser bautizados ante la mirada de bañistas, músicos callejeros y transeúntes. Estos últimos se detenían sorprendidos por la inusual escena. Lo que para muchos era un día más de fiesta, para otros se transformó en el día más importante de sus vidas.Algunos recién convertidos compartieron que dejaron de ver la playa únicamente como un espacio de esparcimiento. En cambio, la experimentaron como un lugar de encuentro íntimo con Dios. La costa se transformó en un altar improvisado donde testificaron públicamente su fe en Jesús.

Familias enteras se unieron en la fe

La iglesia enfatizó que el bautismo cristiano trasciende un simple ritual religioso. Es una declaración de compromiso para seguir a Cristo, superando tendencias culturales, presiones sociales o temporadas festivas. En un tiempo marcado por excesos y fragilidad moral, este acto público de fe se erigió como un contraste poderoso y significativo.Según 2 Corintios 5:17 (RV1960), «si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas». Este versículo encapsula la esencia de la transformación experimentada por los bautizados.Así, en pleno Carnaval, mientras una gran parte de la población celebraba una arraigada tradición cultural, otros conmemoraban algo trascendente y eterno: una nueva vida en Jesús. Este evento marcó un hito de fe en medio de la festividad.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.