Bogotá y la Sabana se encuentran bajo un manto de frío y humedad inusual para enero, un mes que tradicionalmente regala días secos y soleados. Este año, la capital colombiana experimenta un giro sorprendente en su clima, con temperaturas bajas y cielos persistentemente nublados. Un fenómeno que desafía las expectativas y altera la rutina de sus habitantes.El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha revelado la causa de este comportamiento atípico: la entrada de humedad desde el sur y oriente del país. Esta alteración en el patrón atmosférico ha desatado lluvias poco comunes para la temporada, manteniendo a la ciudad en un ciclo de frío y cielos encapotados.

Los registros meteorológicos confirman la magnitud de esta variación, con oscilaciones térmicas significativas. La estación de El Dorado ha documentado rangos de temperatura entre 8,4°C y 22,2°C en los últimos días, evidenciando cómo las nubes densas y las precipitaciones impiden el ascenso normal del termómetro.

El Ideam reporta una inusual combinación de bajas temperaturas, humedad elevada y nubosidad constante en Bogotá durante enero - crédito Idiger

La presencia constante de nubes densas y las lluvias intermitentes han empujado las temperaturas a mínimos poco habituales, cortando drásticamente los ascensos térmicos diarios. El Ideam subraya que este descenso se intensifica con cada episodio de lluvia, acentuando la sensación térmica de frío entre la población capitalina.Mirovan Sverko Navarrete, meteorólogo del Ideam, explicó a El Tiempo que la persistente nubosidad es resultado directo de la entrada de humedad desde el sur y oriente. Esta masa de aire, guiada por una circulación atmosférica inusual, ha modificado el comportamiento típico, facilitando la formación de estas espesas coberturas.

Las lluvias registradas en la Sabana de Bogotá rompen el comportamiento típico de días secos y soleados característico de la temporada, según el Ideam- crédito Ideam

El resultado inmediato es una reducción drástica en la exposición a la radiación solar, lo que impide que la temperatura se eleve normalmente durante el día. Además, la humedad constante propicia lluvias en diversos puntos de la Sabana, creando un ciclo persistente de frío y cielos encapotados que desafía la estacionalidad habitual.

¿Se avecinan más sorpresas climáticas? El pronóstico del Ideam revela un futuro incierto

Aunque el trimestre enero-marzo marca una transición hacia condiciones climáticas neutras, Colombia se prepara para un mayo-julio con lluvias aún más intensas en regiones clave. El Ideam no descarta que los efectos residuales de La Niña persistan, prolongando el periodo de precipitaciones extraordinarias y manteniendo la incertidumbre.

El Ideam prevé lluvias más intensas para Colombia entre mayo y julio, afectando especialmente las regiones Pacífica, Andina y algunos sectores de la Amazonía - crédito Idiger

Lo más impactante es la advertencia sobre un posible retorno de El Niño en el segundo semestre del año, una perspectiva que introduce una gran cuota de incertidumbre. El organismo enfatiza el elevado margen de error de los modelos actuales, lo que hace que cada pronóstico deba tomarse con cautela.En el análisis a mediano plazo, el Ideam estima que febrero mantendrá precipitaciones por debajo o dentro del promedio, pero marzo se consolidará como el mes con el mayor pico lluvioso del trimestre. Particularmente la región Andina sentirá este incremento, mientras otras zonas experimentarán déficits leves o moderados.Proyectando hacia el trimestre mayo-julio, se prevé un aumento adicional de lluvias en la región Pacífica, la Andina y ciertos puntos de la Amazonía. En contraste, el resto de la Amazonía y el Caribe podrían sufrir una disminución de las precipitaciones, mostrando la compleja dinámica climática del país.

El informe del Ideam advierte sobre posibles efectos residuales de La Niña en el trimestre marzo-mayo, prolongando el periodo de lluvias extraordinarias en varias regiones - crédito Juan Páez/Colprensa

Las intensas lluvias de enero, lejos de ser un fenómeno aislado, han presentado excesos significativos en gran parte del país. Cristian Arango, coordinador del Grupo de Análisis y Pronóstico del Tiempo del Ideam, confirmó que las precipitaciones superaron el 70% en algunos lugares, una cifra que alarma a expertos y ciudadanos.La persistencia de estas lluvias inusuales responde a la complejidad atmosférica: alteraciones en los vientos de capas altas y medias, y vientos débiles en capas bajas que facilitan la entrada de humedad desde la Amazonía. Además, la coincidencia con una fase convectiva de la onda Madden-Julian (MJO) ha intensificado la formación de nubosidad y aguaceros.La estacionalidad de las precipitaciones varía drásticamente según la región. En la Andina, el régimen es bimodal, con la primera temporada lluviosa iniciando en la segunda mitad de marzo y extendiéndose hasta principios de junio, un periodo crucial para la agricultura y los recursos hídricos.El Caribe experimenta su primer pico de lluvias desde la segunda semana de abril hasta la primera de junio, seguido por un segundo pico más intenso de septiembre a diciembre. Mientras tanto, la región Pacífica registra sus menores precipitaciones entre enero y marzo, y la Orinoquía su temporada alta de lluvias de marzo a noviembre.Finalmente, para la Amazonía, los meses de enero y febrero son los más lluviosos en las zonas ubicadas al sur de la línea ecuatorial. Esta diversidad de patrones subraya la vasta complejidad climática de Colombia y la necesidad de una vigilancia constante por parte de las autoridades.

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