Una madrugada de terror sacudió Campoalegre, Huila, cuando una potente explosión interrumpió la tranquilidad del 21 de febrero. El estallido, registrado alrededor de la 1:20 a. m., tuvo como epicentro el almacén Yamaha Súper Motos, ubicado en una concurrida zona comercial.La onda expansiva se sintió en múltiples barrios del municipio, despertando a numerosas familias con un fuerte estruendo. El pánico se apoderó de los habitantes, quienes salieron a las calles buscando respuestas y el origen de la detonación.

La mujer denunció que la policía amenazó con detenerla si persistía en la denuncia - crédito Policía Metropolitana de Bogotá / Facebook

Campoalegre en Alerta: Daños Materiales y Miedo Colectivo

Aunque afortunadamente no se reportaron heridos, los daños en la fachada del establecimiento son un testimonio mudo de la magnitud de la explosión. Las autoridades acordonaron de inmediato la zona y desplegaron un amplio operativo para recolectar pruebas.La policía avanza en las pesquisas para esclarecer los móviles detrás de este impactante ataque. Mientras tanto, la comunidad permanece en estado de máxima alerta, temiendo que nuevos actos de violencia puedan sacudir la calma del municipio.Comerciantes y vecinos han manifestado su profunda inquietud, con la pregunta «¿Quién sigue?» resonando entre ellos. Este ambiente de zozobra refleja la incertidumbre y el miedo que ahora imperan en la localidad.

En la madrugada del 21 de febrero, una explosión sacudió el centro urbano del municipio de Campoalegre, departamento del Huila - crédito Colprensa

Bogotá también Sufrió el Terror: Granada en Pleno Centro

Este incidente en Campoalegre trae a la memoria otro suceso violento que golpeó la capital. Una explosión por granada en el barrio Santa Fe de Bogotá, el 22 de enero de 2026, dejó un fallecido y más de una decena de heridos, sembrando el caos en la vida nocturna.El ataque, dirigido contra un establecimiento de ocio, reavivó la preocupación por la seguridad ciudadana. La Policía Metropolitana intensificó sus operativos de vigilancia e investigación para dar con los responsables y esclarecer los hechos.La explosión ocurrió en una zona de alta actividad comercial y peatonal, generando pánico entre residentes y trabajadores. La hipótesis inicial apuntaba a dos individuos en motocicleta que arrojaron el artefacto desde la calle, causando múltiples lesiones por esquirlas.Las autoridades acordonaron rápidamente el área, asegurándose de que no hubiera más explosivos, mientras priorizaban la atención y el traslado de las víctimas a diversos centros asistenciales para recibir atención médica urgente.El general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, confirmó que trece personas resultaron lesionadas, y lamentablemente, una de ellas falleció posteriormente en el hospital. La mayoría de los afectados eran trabajadores del sector.Horas antes, el alcalde Carlos Fernando Galán había reportado que siete personas resultaron afectadas, calificando el acto como obra de «delincuentes». Subrayó que todos los heridos estaban recibiendo atención mientras la investigación seguía su curso.Tras el suceso, la Policía Metropolitana cerró temporalmente las calles aledañas. Equipos de criminalística y antiexplosivos inspeccionaron la zona, analizando cámaras de seguridad y recopilando testimonios para identificar a los autores y sus posibles motivaciones.

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