El misterio de la carrera cuarta: ¿Accidente o ejecución?

Lo que comenzó como una trágica noticia de tránsito en la madrugada del 4 de mayo en el municipio de Timaná, Huila, ha dado un vuelco de 180 grados que hoy tiene a la comunidad sumida en la indignación. Héctor Castro Artunduaga, un hombre cuya vida estuvo marcada por la disciplina del servicio militar, no fue víctima del azar o de un asfalto traicionero, sino de una emboscada perfectamente calculada en el corazón del casco urbano.

Las primeras versiones indicaban que Castro había perdido el control de su motocicleta en la intersección de la carrera 4 con calle 7. Sin embargo, el destino de Héctor estaba sellado por la codicia de criminales que lo acechaban en las sombras del centro del municipio. La brutalidad del ataque no dejó espacio para la duda una vez que los peritos forenses iniciaron su labor y descubrieron la ausencia de sus pertenencias.

Emboscada mortal: Botellas, varillas y una frialdad absoluta

La reconstrucción de los hechos presentada por la Fiscalía General de la Nación es digna de una pesadilla. Eran aproximadamente las 1:40 de la madrugada cuando Héctor, quien residía en el centro poblado de Quituro, en Tarqui, fue interceptado frente a un reconocido almacén de cadena. No hubo palabras de advertencia, solo una descarga de violencia pura y desmedida dirigida a su integridad física.

Según el material probatorio, Jorge Andrés Núñez Bermeo, en compañía de otros individuos que se desplazaban en motocicletas, abordaron al exmilitar para arrebatarle un canguro que contenía 8 millones de pesos en efectivo. Utilizaron botellas de vidrio y varillas metálicas para golpear repetidamente la cabeza de la víctima, dejándolo agonizante sobre el pavimento antes de huir con el botín.

El rastro del sospechoso: Una captura a kilómetros de distancia

Tras un año de silencio y una investigación exhaustiva que incluyó testimonios clave y análisis de cámaras de seguridad, las autoridades lograron rastrear a uno de los presuntos responsables. Jorge Andrés Núñez Bermeo ya no se encontraba en el Huila; su rastro conducía hacia el departamento del Putumayo, específicamente al municipio de Mocoa, donde pretendía evadir el brazo de la justicia.

Allí, en un operativo coordinado por unidades de la Policía, se hizo efectiva la orden judicial. La captura representa el primer gran avance en un caso que inicialmente fue reportado por los bomberos como un simple siniestro vial. La desaparición de los documentos personales y el dinero de la víctima fueron las piezas del rompecabezas que permitieron desmantelar la mentira del accidente.

Justicia en marcha: Cargos graves y menores involucrados

Durante las audiencias preliminares, la fiscalía fue contundente al imputar a Núñez Bermeo. Los delitos que enfrenta no son menores: homicidio agravado, hurto calificado y agravado, y un cargo que ha generado repudio adicional: el uso de menores de edad para la comisión de delitos. Esta modalidad demuestra la peligrosidad de la banda que operaba aquella noche en Timaná.

A pesar de la contundencia de las pruebas, el procesado decidió no aceptar los cargos. Sin embargo, ante el riesgo que representa para la sociedad y la gravedad del ataque contra el exmilitar Héctor Castro, un juez de control de garantías ordenó su reclusión inmediata en un centro carcelario. Mientras Núñez Bermeo espera el juicio tras las rejas, las autoridades continúan la cacería de los demás implicados en este crimen que marcó al sur del Huila.

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.