Los hechos de violencia sexual en Antioquia, Santander y Nariño, ampliamente difundidos por medios nacionales, no son casos aislados. En Huila, diariamente se reportan este tipo de agresiones y la cifra de víctimas asciende a más de 300 personas.
El país está consternado por la violencia sexual de la cual recientemente fueron víctimas tres adultas mayores en Antioquia, Santander y Nariño. Huila, sin embargo, no escapa a este tipo de delitos donde históricamente las mujeres han sido las mayores víctimas, en tanto que los hombres los victimarios.
Entre enero y junio del presente año, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses da cuenta de 338 casos de presunto abuso sexual en este departamento. Hace un año, para este mismo periodo, eran 390 los hechos registrados, pero debido al enorme subregistro de víctimas, las cifras reportadas no necesariamente reflejan la magnitud real del problema.
Los datos que se conocen, de por sí, son alarmantes. Entre enero y junio, al menos 13 niñas y 1 niño de entre 0 y 4 años fueron abusados sexualmente. De entre cinco y nueve años, las víctimas ascienden a 13 niños y 38 niñas. El mayor número de abusos se comete contra la población entre 10 y 13 años, al menos 111 niñas y 10 niños resultaron violentados.
El panorama se repite entre los 14 y 17, este año se han reportado siete casos de abusos en hombres y 75 más en mujeres. Entre los 18 y 28 años, cuatro hombres y 35 mujeres. Entre los 29 y 44, un hombre y 21 mujeres. Entre 45 y 59 años, un hombre y cuatro mujeres. Y mayores de 60 años, dos hombres y dos mujeres fueron víctimas de delitos sexuales en Huila.

Los días de la semana cuando más se cometen estos delitos en el departamento, según muestra Medicina Legal, son los viernes y sábados. En tanto que la hora del día se sitúa entre las 9 de la mañana y 12 del mediodía. En segundo lugar, entre las tres y cinco de la tarde. Seguidamente, entre seis de la tarde y ocho de la noche.
Detalla el Instituto que los mayores casos, según actividad durante los hechos, han ocurrido mientras las víctimas se desplazaban de un lugar a otro, en segundo lugar, en actividades de trabajo doméstico no pagado para el uso del propio hogar, en actividades vitales o relacionadas con el cuidado personal, y en actividades relacionadas con estudio y aprendizaje, por citar solo los casos más numerosos.
Una de las realidades más amargas para quienes han sufrido este tipo de violencias es que, en la mayoría, los agresores han sido integrantes de su propia familia. De acuerdo con los reportes de Medicina Legal, de los 338 hechos reportados en Huila, en 138 el agresor fue un familiar. En segundo lugar, (74) un conocido, seguidamente (38) la pareja o expareja, un amigo/a (34), en 28 hechos no hay información y solo en 21 más era un desconocido. Y en los restantes fue la delincuencia común, el encargado del cuidado, miembros de la Fuerza Pública y de Policía, miembros de grupos alzados en armas al margen de la ley y miembros de la seguridad privada, con un caso cada uno.

El país
A nivel nacional, las cifras preliminares revelan que durante el primer semestre de 2026 se practicaron 9.600 exámenes médico-legales por presunto delito sexual. Al contrastar este consolidado con el mismo periodo del año inmediatamente anterior, cuando se registraron 10.373 casos, se observa una disminución de 773 casos (-7.45%).
Sin embargo, los expertos advierten que una reducción en las cifras no siempre es sinónimo de alivio social, sino que muchas veces refleja barreras en la denuncia, temor o complejidades en el acceso a los servicios forenses.
La desagregación por género expone una brecha histórica y estructural alarmante. Del total de denuncias durante este semestre, 8.384 (87%) correspondieron a mujeres, mientras que 1.216 víctimas fueron hombres. Esto ratifica que la agresión sexual opera como una forma de violencia de género.
Antioquia se ubica como el departamento con el mayor número de registros del país, al sumar 1.062 casos. Le sigue de cerca el Valle del Cauca con 845, Cundinamarca con 698, y Tolima con 591 casos. Por su parte, Bogotá D.C alcanza 1.391 víctimas.
En contraste, los menores reportes los arrojan el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (11 casos), Vaupés (11), Vichada (10) y Amazonas (65).
En todas las edades
Los datos muestran que así como en Huila, también en Colombia el peso de esta violencia recae de manera desproporcionada sobre la niñez y la adolescencia, pero que se presenta en todas las edades.
Los reprochables hechos de violencia sexual se acentúan en las fases iniciales del desarrollo humano. La adolescencia (12 a 17 años) representa la mayor cantidad de esta dolorosa estadística con 4.328 víctimas. Le sigue la infancia (06 a 11 años) con 2.097 casos y la primera infancia (00 a 05 años) con 882 registros. Esto significa que más del 76% de los hechos corresponden a niños, niñas y adolescentes.
Los agresores sexuales no encuentran límites de edad. Al cruzar el umbral de la mayoría de edad, la juventud (18 a 28 años) contabiliza 1.199 exámenes médico-legales por presunto abuso sexual, mientras que la adultez temprana (29 a 44 años) reporta 809 casos y la adultez intermedia (45 a 59 años) suma 207 valoraciones.
Incluso en la vejez, cuando la sociedad debería garantizar la máxima protección y dignidad, las cifras periciales también documentan casos aberrantes: el ciclo del anciano joven (60 a 74 años) registra 62 hechos, la categoría de anciano (75 a 89 años) reporta 15 casos y la de anciano longevo (90 años y más) registra 1 víctima.
Las niñas
Ayer, 11 de octubre, fue el Día Internacional de las Niñas y en el marco de esta fecha, la Defensoría informó que las violencias sexuales continúan afectando de manera grave a las niñas y adolescentes en Colombia.
“Entre enero y junio de 2026 se practicaron 7.307 exámenes médico-legales por presuntos delitos sexuales contra personas menores de edad, de los cuales 6.276 correspondieron a niñas y adolescentes mujeres”, indicó.
A este panorama se suman otras vulneraciones a sus derechos. Según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, durante el mismo periodo fueron reportadas como desaparecidas 1.026 niñas y adolescentes, ocho de ellas indígenas. Esta cifra representa el 65,9 % de las desapariciones de personas menores de edad registradas en el país. Además, 46 niñas y adolescentes fueron víctimas de homicidio.
“Cada 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña, una fecha para reconocerlas como sujetas de derechos, visibilizar las desigualdades y violencias que enfrentan y promover acciones que garanticen su protección, participación y desarrollo integral”, sostuvo el Ministerio Público.
Destacó que estas cifras evidencian la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, protección y garantía de sus derechos. Visibilizar las violencias es fundamental para prevenirlas, pero también es indispensable promover entornos seguros, libres de discriminación y con oportunidades para que las niñas y adolescentes desarrollen plenamente sus capacidades, talentos y proyectos de vida.
“Esta conmemoración también permite reconocer sus aportes y potencialidades. Niñas y adolescentes participan y se destacan en ámbitos como el deporte, las artes, la ciencia, la tecnología y los procesos sociales y comunitarios. Garantizar condiciones para que desarrollen sus capacidades y participen en las decisiones que las afectan es esencial para el ejercicio pleno de sus derechos”.
En suma, “la garantía de sus derechos requiere el compromiso de las instituciones, las familias, las comunidades y la sociedad en su conjunto. Escuchar sus voces, proteger su integridad y garantizar espacios para su participación contribuye a construir entornos más seguros, inclusivos e igualitarios para todas las niñas y adolescentes”, puntualizó.
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