Las operaciones para contener el vasto incendio forestal que consume la vegetación nativa del cerro San Marcos, en las inmediaciones de Villa de Leyva, Boyacá, registraron un significativo avance el jueves 24 de septiembre. Este foco, que se inició el sábado 19 del mismo mes, ha devastado aproximadamente 1.480 hectáreas y se suma a una serie de conflagraciones que mantienen a Colombia en una situación de desastre nacional, declarada a raíz de los efectos del fenómeno de El Niño. Las autoridades investigan la posibilidad de que el fuego haya sido provocado, mientras las condiciones climáticas adversas han exacerbado su propagación.
La Lucha en Villa de Leyva y la Hipótesis del Origen
Desde el inicio de la emergencia en el cerro San Marcos, se desplegó un operativo masivo que ha congregado a cientos de personas, incluyendo efectivos del Cuerpo de Bomberos, la Fuerza Aeroespacial Colombiana, la Defensa Civil y la Cruz Roja. La coordinación de esfuerzos ha permitido abordar la situación tanto por vía terrestre como aérea, utilizando helicópteros para realizar descargas de agua estratégicas sobre los puntos más críticos. A pesar de los progresos, la magnitud del daño en la flora nativa es considerable, y la vigilancia se mantiene para evitar reactivaciones.

Paralelamente a las labores de extinción, las autoridades, en conjunto con el Ministerio de Ambiente, han abierto una investigación para determinar las causas del incendio. Existen fuertes indicios que sugieren una posible intencionalidad detrás del siniestro, una hipótesis que añadiría una capa de complejidad a la ya crítica situación ambiental. La combinación de una posible acción humana con las condiciones meteorológicas extremas, como la baja humedad y las ráfagas de viento, creó un escenario propicio para la rápida expansión de las llamas.
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Colombia Bajo Alerta: El Impacto de El Niño
La emergencia en Villa de Leyva no es un caso aislado, sino parte de un panorama nacional preocupante. El Gobierno colombiano, ante los efectos ya visibles del fenómeno de El Niño, declaró mediante el Decreto 802 del 23 de julio una situación de desastre de carácter nacional por un periodo de 12 meses. Esta medida busca dotar al país de herramientas para enfrentar riesgos como sequías prolongadas, desabastecimiento de agua y un incremento exponencial de los incendios forestales.

Un balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reveló que, entre el 16 de junio y el 6 de agosto, se registraron 438 incendios forestales en 191 municipios de 19 departamentos, afectando aproximadamente 7.153 hectáreas. Tolima, Cundinamarca y Valle del Cauca lideraron las estadísticas en número de eventos, subrayando la urgencia de acciones preventivas y reactivas en todo el territorio nacional.


La Biodiversidad Amenazada y los Parques Nacionales
Más allá de la destrucción de la vegetación, los incendios forestales representan una grave amenaza directa para la fauna silvestre y los ecosistemas protegidos. Parques Nacionales Naturales ha advertido que las llamas no solo eliminan la cobertura vegetal, sino que también destruyen refugios, nidos y fuentes vitales de alimento para una amplia variedad de especies. La pérdida de hábitat tiene consecuencias devastadoras a largo plazo para la biodiversidad del país.


Como testimonio del impacto directo sobre la fauna, la entidad recordó el emotivo rescate de un cachorro de puma durante un incendio ocurrido el 25 de marzo de 2026 en el Distrito Nacional de Manejo Integrado Cinaruco. Este incidente resalta la vulnerabilidad de las especies ante el fuego y refuerza el llamado a la ciudadanía para evitar cualquier práctica que pueda desencadenar nuevas conflagraciones. La preservación de estos santuarios naturales es fundamental.


Las áreas protegidas de Colombia han sido particularmente golpeadas. Con corte al 9 de septiembre, se habían contabilizado 15 incendios forestales dentro de estas zonas, afectando cerca de 22.000 hectáreas. Entre las áreas más susceptibles se encuentran el Vía Parque Isla de Salamanca, los parques nacionales El Tuparro, Sierra Nevada de Santa Marta y El Cocuy, la Serranía de Manacacías y el Distrito Nacional de Manejo Integrado Cinaruco.

Desafíos Regionales y Esfuerzos de Contención
La geografía colombiana presenta retos adicionales en la lucha contra el fuego. En Boyacá, la emergencia forestal que afectó a Chíquiza y al Santuario de Fauna y Flora Iguaque movilizó un despliegue de seis aeronaves para apoyar las operaciones de extinción. Aunque la Gobernación de Boyacá informó que el incendio estaba controlado en un 90% para el 23 de septiembre, equipos de bomberos, Defensa Civil, Policía, Ejército, Cruz Roja y voluntarios continuaron trabajando arduamente en los focos activos y en áreas de difícil acceso.


Cundinamarca también ha sido un punto crítico. Un incendio en Nilo, que se originó en la vereda Palmita y se extendió hacia Tolemaida, requirió apoyo aéreo debido a las complicaciones del terreno que impedían el acceso terrestre. De manera similar, en Topaipí, las operaciones terrestres fueron complementadas con un helicóptero equipado con sistema Bambi Bucket, que realizó 20 descargas de agua.



En el Tolima, la situación ha sido compleja, con el departamento superando los 50 días consecutivos bajo emergencia. La extensión de las hectáreas afectadas aún es objeto de verificación, con cifras preliminares que oscilan entre las 20.000 reportadas por la UNGRD y las cerca de 50.000 estimadas por la Gobernación. Municipios como Rovira, Ortega, Chaparral, Coyaima y San Luis figuran entre los más impactados. Cortolima, por su parte, calculó más de 31.000 hectáreas afectadas mediante análisis satelital.



Cundinamarca acumuló 874 incendios forestales entre el 1 de enero y el 17 de septiembre, impactando aproximadamente 3.256 hectáreas en 85 municipios. Solo en los primeros 17 días de septiembre se registraron 128 incendios en 41 municipios, afectando cerca de 519,5 hectáreas. La persistencia de estos eventos pone de manifiesto la vulnerabilidad de la región.



Contexto Climático y Alertas Permanentes
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) ha sido un actor clave en la monitorización y alerta temprana. Para el 14 de septiembre, 279 municipios colombianos se encontraban bajo algún nivel de alerta por amenaza de incendios de cobertura vegetal: 36 en alerta roja, 101 en naranja y 142 en amarilla. Departamentos como Tolima, Huila, Nariño, La Guajira, Atlántico y Cauca figuraban entre los de mayor propensión, debido a la combinación de altas temperaturas y baja nubosidad.

Estas condiciones climáticas, características del fenómeno de El Niño, han generado un déficit de lluvias y un aumento de las temperaturas que convierten la vegetación en un combustible altamente inflamable. La sequedad persistente y la intensidad de los vientos son factores determinantes en la rápida propagación de las llamas, haciendo que incluso pequeños focos se conviertan en conflagraciones incontrolables. La comprensión de este contexto es crucial para la implementación de estrategias de prevención y mitigación.








Conclusión y Perspectivas Futuras
La situación de los incendios forestales en Colombia, exacerbada por el fenómeno de El Niño y la posible intervención humana, exige una respuesta coordinada y sostenida. Los avances en el control del incendio de Villa de Leyva son un alivio, pero la declaración de desastre nacional y las alertas del IDEAM subrayan que la amenaza persiste en múltiples frentes. La protección de la biodiversidad, la mitigación del impacto en las comunidades y la prevención de nuevos focos son prioridades absolutas. La sensibilización sobre las consecuencias de las quemas y la adopción de prácticas responsables son esenciales para salvaguardar el invaluable patrimonio natural del país.
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