Un contundente golpe contra el crimen organizado ha sacudido a Antioquia. Un operativo conjunto entre Ejército, Fuerza Aérea y Policía Nacional logró desmantelar un gigantesco laboratorio de procesamiento de clorhidrato de cocaína en San Roque, Antioquia. Esta infraestructura, vital para el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), también conocido como Clan del Golfo, representaba una pieza clave en su cadena de producción de drogas.
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Un arsenal químico contra el narcotráfico
Las cifras del decomiso son asombrosas: 409 kilogramos de clorhidrato de cocaína en estado sólido y 1.526 galones en suspensión fueron incautados. A esto se suman 765 galones de insumos líquidos y 150 kilogramos de insumos sólidos, evidenciando la magnitud de la operación ilícita desmantelada.
El laboratorio estaba equipado con tecnología de punta para la producción a gran escala. Calderas, prensas hidráulicas, hornos microondas, empacadoras al vacío, moldes metálicos, tolvas de decantación, grameras y básculas digitales, junto con compresores y equipos de comunicación, fueron decomisados. Un verdadero centro industrial del narcotráfico.
El misterio del «333»: ¿Influencia mexicana en Colombia?
Pero más allá de las cifras, un detalle ha capturado la atención de los investigadores: varios paquetes de cocaína estaban etiquetados con el número ‘333’. Este símbolo, según las autoridades, revela una preocupante influencia de los métodos criminales mexicanos en Colombia, vinculando el cargamento con rituales y creencias de la Santa Muerte.
Un experto consultado por Cambio desveló el oscuro significado detrás del ‘333’. Se refiere a la unión de ‘tres fuerzas oscuras’ y se asocia con la temida ‘hora del diablo’. Según el investigador, ‘se utiliza para representar la combinación de la Santa Muerte, Dios y Satanás’, una simbología que estremece a los que conocen el submundo criminal.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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