La forma en que los medios de comunicación abordan la violencia contra las mujeres y los feminicidios no es una cuestión menor; es un pilar fundamental en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Con cada titular, cada imagen y cada palabra, los periodistas tienen el poder de educar, sensibilizar o, inadvertidamente, perpetuar estereotipos dañinos. Ante esta trascendental responsabilidad, la Secretaría Distrital de la Mujer ha lanzado un llamado urgente a todos los profesionales de la comunicación, recordándoles la existencia y vital importancia de un protocolo diseñado para guiar un cubrimiento informativo ético, respetuoso y transformador que ponga fin a la revictimización.

La Urgencia de un Periodismo Consciente: Más Allá de la Noticia

Informar sobre los actos de violencia que sufren las mujeres es una tarea que exige mucho más que la mera narración de los hechos. Implica una profunda comprensión del contexto social, cultural y legal que rodea estas atrocidades. Un enfoque superficial o sensacionalista no solo desvirtúa la gravedad del problema, sino que puede tener consecuencias devastadoras para las víctimas, sus familias y la percepción pública en general. La prensa, la radio, la televisión y las plataformas digitales son herramientas poderosas que, bien utilizadas, pueden convertirse en aliadas incondicionales en la lucha contra la impunidad y en la promoción de los derechos humanos.

El desafío radica en trascender la noticia fría para ofrecer una perspectiva que analice las causas estructurales de la violencia, destaque la resiliencia de quienes la enfrentan y señale los caminos hacia la justicia y la reparación. El protocolo de SDMujer no es solo un conjunto de reglas, sino una hoja de ruta para que los comunicadores asuman su rol como agentes de cambio, contribuyendo activamente a la prevención y erradicación de estas violencias.

Desmontando Mitos y Protegiendo la Dignidad: Claves del Protocolo

El documento de la Secretaría Distrital de la Mujer, titulado «Protocolo para informar sobre violencias y eliminación de violencias contra las mujeres», es una guía esencial que aborda los momentos cruciales de la labor periodística: antes, durante y después de la publicación. Sus recomendaciones buscan erradicar prácticas comunes que, sin intención, pueden causar un daño irreparable. Entre las directrices más destacadas se encuentra la imperativa de no revictimizar a las mujeres. Esto significa evitar detalles escabrosos o innecesarios sobre los hechos, así como abstenerse de publicar información que pueda identificar o poner en riesgo a las víctimas o a sus allegados.

Otro pilar fundamental es la necesidad de no poner en duda la palabra de las víctimas. Las preguntas o enfoques que insinúan culpabilidad de la mujer agredida son inadmisibles. De igual forma, se prohíbe explícitamente justificar la violencia con eufemismos peligrosos como «crimen pasional» o «ataque de celos», que desvían la atención de la verdadera raíz del problema: la misoginia y el control.

Protocolo feminicidio

El protocolo también enfatiza la importancia de mostrar la violencia como un hecho injustificable, dejando claro que ninguna circunstancia relacionada con la vestimenta, conducta o decisiones de una mujer puede excusar la agresión. La protección de la intimidad y la seguridad de las afectadas es primordial, evitando la divulgación de datos personales que puedan generar riesgos.

  • No revictimizar: Omitir detalles escabrosos y proteger la identidad.
  • Credibilidad: Jamás dudar del testimonio de las víctimas.
  • Sin justificación: Erradicar frases como «crimen pasional».
  • Responsabilidad: Mostrar la violencia como un acto injustificable.
  • Privacidad: Proteger datos personales y familiares.
  • Efecto «copycat»: Evitar descripciones detalladas de métodos de agresión.
  • Menores: Extrema protección para niños, niñas y adolescentes involucrados.

El Marco Legal Colombiano: Un Pilar Fundamental

Para comprender la magnitud de esta problemática y la seriedad con la que debe ser abordada, es crucial tener en cuenta el marco legal que protege a las mujeres en Colombia. La Ley 1257 de 2008 define las violencias contra las mujeres de manera amplia, abarcando cualquier acción u omisión que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial por su condición de mujer. Esto incluye amenazas, coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto en el ámbito público como en el privado. Esta legislación sienta las bases para reconocer la gravedad y la diversidad de las agresiones que enfrentan.

Un punto de inflexión en esta lucha fue la incorporación del feminicidio como delito en el Código Penal colombiano, a través de la Ley 1761 de 2015 (Artículo 104A). Esta ley es fundamental porque reconoce que la muerte de una mujer, cuando ocurre por su condición de mujer o bajo circunstancias específicas previstas por la ley, no es un homicidio cualquiera, sino un crimen con un componente de género que merece una tipificación y un castigo diferenciado. El protocolo de SDMujer subraya la necesidad de utilizar este término con precisión, basándose en la información disponible y en el avance de la investigación judicial, evitando su banalización o uso incorrecto.

Brújula

Transformando Narrativas: Hacia una Sociedad con Equidad

Más allá de las prohibiciones y las advertencias, el protocolo de la Secretaría Distrital de la Mujer es una invitación a la construcción de nuevas narrativas. Se insta a los comunicadores a ir más allá de la crónica para promover la autonomía de las mujeres, evitando representaciones que las muestren como dependientes, subordinadas o bajo la tutela masculina. El objetivo es empoderar la imagen de la mujer en la sociedad, destacando su rol activo y su capacidad de decisión.

Asimismo, el documento fomenta la creación de nuevos imaginarios sobre el amor. Es vital desvincular el amor del sufrimiento, la posesión o la subordinación, y en su lugar, promover relaciones basadas en la dignidad, la equidad, el respeto mutuo y la autonomía individual. Los medios tienen un papel insustituible en la deconstrucción de mitos románticos tóxicos y en la difusión de modelos de relaciones sanas que beneficien a toda la sociedad. El periodismo no solo debe informar, sino también educar y movilizar conciencias hacia un futuro donde la violencia de género sea solo un recuerdo del pasado.

La iniciativa de la Secretaría Distrital de la Mujer de Bogotá, publicada originalmente el 28 de agosto de 2026, reafirma el compromiso de la entidad con la protección y garantía de los derechos de las mujeres en la capital colombiana. Este esfuerzo se enmarca en una serie de acciones continuas para capacitar y sensibilizar a diversos actores sociales, incluyendo a los medios de comunicación, sobre la importancia de la perspectiva de género y los derechos humanos en todas las esferas públicas. La difusión de este protocolo es una respuesta directa a la necesidad de profesionalizar el tratamiento de un tema tan delicado y vital para la salud social.

En definitiva, el periodismo tiene la capacidad de ser una voz potente para el cambio. Al adoptar este protocolo, los profesionales de la comunicación no solo cumplen con un deber ético, sino que se convierten en aliados estratégicos en la construcción de una sociedad que rechaza categóricamente la violencia contra las mujeres y que trabaja incansablemente por la igualdad. Es un llamado a la acción para que cada noticia sobre violencia de género no solo informe, sino que también inspire a la reflexión, a la denuncia y a la transformación.

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