La Fiscalía General de la Nación ha desatado un terremoto judicial al iniciar allanamientos e inspecciones en ocho Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS). Esta medida sin precedentes busca esclarecer la trágica muerte de Kevin Acosta, un niño de apenas siete años. El pequeño Kevin falleció el pasado 13 de febrero de 2026, en circunstancias que han conmocionado al país: no recibió a tiempo el medicamento vital para su hemofilia por parte de la Nueva EPS, una entidad que, irónicamente, se encontraba bajo intervención.
El ente investigador ha confirmado que estas diligencias representan los primeros pasos formales y contundentes en una pesquisa que promete revelar verdades incómodas. La atención se centra en cómo la Nueva EPS, mientras era intervenida, falló en suministrar oportunamente los fármacos esenciales, desencadenando un desenlace fatal que ha encendido las alarmas sobre la gestión de la salud en el país.
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Un drama evitable: La negligencia que costó una vida
El caso de Kevin Acosta no es solo una estadística, sino un grito desgarrador que expone las profundas falencias de un sistema de salud. La incapacidad de garantizar un medicamento básico para una enfermedad crónica ha puesto en el ojo del huracán a múltiples actores del sector.
Expertos y familiares exigen respuestas claras y responsabilidades contundentes. La sociedad colombiana observa atenta, esperando que la justicia actúe con la celeridad y la firmeza que este lamentable suceso demanda, para que ninguna otra vida joven se pierda por negligencia.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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