El martirio diario de miles de conductores y pasajeros que se desplazan entre el municipio de La Calera y Bogotá podría convertirse muy pronto en una anécdota del pasado. La construcción de un imponente sistema de cable aéreo promete revolucionar por completo la conexión metropolitana, transformando horas de interminables embotellamientos en un trayecto ágil, moderno y sustentable. Este ambicioso megaproyecto infraestructural no solo busca recortar drásticamente los tiempos de viaje, sino también integrar de forma definitiva la Sabana Centro con el corazón de la capital colombiana.
Con una inversión proyectada que supera el billón de pesos, esta apuesta de movilidad aérea pretende transformar la calidad de vida de más de 35.000 usuarios que diariamente se ven atrapados en los sinuosos y congestionados pasos vehiculares de la montaña. La iniciativa marca un hito histórico en la planificación urbana regional y promete redefinir el desarrollo de la zona.
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Un trayecto récord: del caos vial a la velocidad del aire
El nuevo cable aéreo contempla una extensión total de 6,61 kilómetros de recorrido, una distancia que hoy en día puede tomar hasta dos horas atravesar en autobús o vehículo particular durante los momentos de mayor congestión vehicular. Gracias a esta tecnología sostenida por cables de alta tensión y cabinas de última generación, los viajeros podrán completar todo el trazado en tan solo 26 minutos. La velocidad y eficiencia del sistema prometen devolverle horas de tranquilidad y descanso a la ciudadanía.
En términos de capacidad operativa, los estudios técnicos preliminares calculan que el transporte aéreo estará preparado para movilizar un promedio constante de 35.000 pasajeros diarios. Durante las denominadas horas pico, cuando el flujo de trabajadores y estudiantes alcanza su punto más alto, la infraestructura podrá transportar aproximadamente a 2.546 usuarios por hora en cada sentido. Esta capacidad masiva permitirá descongestionar significativamente el corredor terrestre actual, reduciendo el tráfico y la contaminación ambiental.
Además, la experiencia de viaje cambiará radicalmente la percepción del transporte público en la región. En lugar de sufrir por el freno y arranque constante del tráfico en los Cerros Orientales, los usuarios disfrutarán de un desplazamiento continuo, silencioso y con una vista panorámica privilegiada. La previsibilidad en los tiempos de llegada será, sin duda, uno de los beneficios más apreciados por la comunidad.
El trazado estratégico: tres estaciones sobre los Cerros Orientales
El diseño del trazado fue concebido minuciosamente para atravesar la majestuosa geografía de los Cerros Orientales con el menor impacto ecológico posible. El sistema funcionará con una tecnología 100 % eléctrica, lo que garantiza cero emisiones directas de gases de efecto invernadero. Para preservar la vegetación y la fauna del ecosistema, las torres de soporte se ubicarán a grandes distancias entre sí, separadas por intervalos de entre 800 y 1.000 metros.

La ruta contará con tres estaciones principales estratégicamente distribuidas. La primera estará ubicada en el pleno casco urbano de La Calera, facilitando el acceso directo a los residentes del municipio. La segunda será una estación intermedia con una doble función: por un lado, operará como punto de control técnico y logístico, y por el otro, se desarrollará como un vibrante nodo de atracción turística que impulsará la economía local y la gastronomía de la zona.
Finalmente, la estación de llegada en Bogotá estará localizada en la intersección de la carrera séptima con calle 153. Este punto no fue elegido al azar: allí el cable aéreo se integrará de manera directa y física con la futura troncal de TransMilenio proyectada sobre la carrera séptima hacia la calle 200. Esta intermodalidad permitirá a los pasajeros trasbordar fácil y rápidamente al sistema de transporte masivo capitalino para dirigirse a cualquier punto de la ciudad.
La megainversión: billones para un proyecto transformador
Llevar a cabo una obra de semejante magnitud técnica y de ingeniería requiere una inyección financiera colosal. Según las proyecciones entregadas por las autoridades regionales, la construcción y puesta en marcha del cable aéreo requerirá una inversión aproximada de 1,04 billones de pesos colombianos. Adicionalmente, se estima que los costos de operación y mantenimiento anual del sistema rondarán los 50.000 millones de pesos, lo que exige un esquema de sostenibilidad robusto en el tiempo.
Actualmente, el proyecto se encuentra en una fase crucial de estructuración y factibilidad técnica. Estos estudios detallados están siendo adelantados por la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), mediante un esfuerzo conjunto entre la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía Mayor de Bogotá. Mientras el departamento financió en su momento la etapa de prefactibilidad, la administración distrital asumió la financiación del estudio de factibilidad actual.
Financiación nacional y los plazos clave hacia el futuro
Tras la culminación de los estudios técnicos, el siguiente gran paso será consolidar la fórmula financiera para ejecutar las obras. Debido a que un cable aéreo no entra formalmente en la categoría legal de sistema masivo de transporte, existen mecanismos normativos diferenciados que permitirían al Gobierno Nacional aportar más del 70 % de los fondos necesarios, e incluso no se descarta una financiación total del 100 % por parte de la Nación.

El cronograma institucional indica que los resultados de la fase de factibilidad técnica estarán plenamente terminados entre finales de 2026 y comienzos de 2027. Con esta información validada sobre la mesa, la Gobernación de Cundinamarca radicará formalmente la propuesta ante el Ejecutivo Nacional para asegurar el respaldo económico definitivo y dar luz verde a las licitaciones públicas de construcción.
Contexto de la movilidad regional: La crisis de transporte entre La Calera y la capital del país no es reciente. En los últimos quince años, La Calera experimentó un notable crecimiento demográfico y urbanístico, convirtiéndose en el lugar de residencia preferido para miles de familias que laboran en Bogotá. Sin embargo, la infraestructura vial existente —articulada principalmente alrededor del estrecho y sinuoso paso por el sector de Patios— colapsó ante el incremento del flujo vehicular. Derrumbes estacionales, accidentes frecuentes y cierres preventivos han convertido esta ruta en una trampa de embotellamientos constantes.
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La consolidación del cable aéreo Bogotá-La Calera representa mucho más que un simple proyecto de infraestructura; es el símbolo de una integración metropolitana moderna, limpia y humana. De concretarse la voluntad política y los recursos presupuestales en los años venideros, la región no solo aliviará su estrangulamiento vial, sino que sentará un precedente de movilidad sostenible para toda Colombia.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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