Una ofensiva sin precedentes contra una forma cruel de manipulación
Un dolor silencioso pero devastador azota a miles de madres en la capital colombiana. Detrás de una fachada de conflictos familiares o rupturas sentimentales, se esconde una de las tácticas más crueles de dominación machista: el uso intencional de hijas, hijos e incluso animales de compañía para infligir un sufrimiento psicológico indescriptible a la mujer. Ante esta desgarradora realidad, la ciudad da un paso histórico para frenar este flagelo, reconociendo de manera oficial una modalidad de agresión que durante años permaneció invisibilizada o mal catalogada en los estrados judiciales.
Con la aprobación en primer debate del Proyecto de Acuerdo 984 de 2025 en la Comisión de Gobierno del Concejo de Bogotá, se encienden las alarmas institucionales para blindar a las familias capitalinas. Esta propuesta legislativa no solo busca institucionalizar el Día Distrital contra la Violencia Vicaria, sino también poner en marcha un engranaje completo de prevención, sensibilización y atención oportuna para evitar que las niñas y niños sean utilizados como herramientas de chantaje.
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Una cifra alarmante: el mapa de la violencia vicaria en Bogotá
El trasfondo de esta decisión legislativa no surge del azar; está profundamente sustentado en los desgarradores datos presentados por el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género (OMEG). Según la reciente actualización de la Encuesta de Mujeres y Equidad de Género (EMEG), una de cada diez mujeres con hijas o hijos en Bogotá ha sido víctima de violencia vicaria al menos una vez durante los últimos dos años. Este porcentaje representa miles de historias marcadas por la angustia constante y la manipulación de los vínculos afectivos más sagrados.
Las manifestaciones de este maltrato son diversas y profundamente destructivas. Van desde amenazas directas con quitar la custodia o hacerle daño a los menores, hasta el descuido deliberado y los ataques a seres queridos o mascotas del hogar con el único fin de atormentar a la madre. La violencia se convierte así en una espiral de dominación donde los más vulnerables terminan sufriendo secuelas psicológicas severas.
El rostro oculto de la manipulación y el daño emocional
Comprender la gravedad de esta amenaza exige mirar más allá del daño físico evidente. Los agresores utilizan complejos mecanismos soterrados de violencia psicológica para desestabilizar emocionalmente a la víctima. La manipulación afectiva de los infantes, sembrando odio, culpa o rechazo hacia sus progenitoras, es una de las prácticas más frecuentes detectadas por la Secretaría Distrital de la Mujer.
A esta compleja dinámica se suma el constante temor de las madres a perder a sus hijos mediante triquiñuelas legales o sustracciones arbitrarias. Este miedo paralizante lleva a muchas mujeres a soportar ciclos interminables de chantaje, control económico y aislamiento social, quedando atrapadas en una red de sometimiento de la que resulta sumamente difícil escapar sin apoyo especializado.
Transformación institucional: un frente unido por la protección
El Proyecto de Acuerdo 984 de 2025 promete revolucionar la manera en que las autoridades distritales abordan estas denuncias. La normativa establece una reestructuración estratégica en la formación del personal encargado de recibir a las víctimas. Se realizarán capacitaciones obligatorias con enfoque diferencial e interseccional para funcionarias y funcionarios de las Comisarías de Familia, Casas de Justicia, la Policía Metropolitana, el sector salud y el sistema judicial.
Esta preparación intensiva tiene como propósito fundamental erradicar la revictimización y garantizar que las alertas vertidas por las madres no sean descartadas apresuradamente como meras disputas domésticas. Asimismo, se contemplan potentes campañas pedagógicas masivas destinadas a desnaturalizar estas agresiones en la sociedad y enseñar a la ciudadanía a identificar las señales tempranas de peligro.

Justicia y respuesta inmediata ante el riesgo implacable
Nombrar explícitamente la violencia vicaria representa un punto de inflexión decisivo en la defensa de los derechos humanos en Bogotá. Dejar de catalogar estos hechos como simples litigios de pareja permite activar protocolos de protección integral antes de que la violencia lidere un desenlace fatal o irreversible. La articulación entre las diferentes entidades busca ofrecer un escudo protector real para las mujeres y sus dependientes.
El fortalecimiento de los canales de atención busca que ninguna mujer deba enfrentar sola este flagelo. Las herramientas de asistencia médica, psicológica y jurídica estarán interconectadas para brindar respuestas efectivas y personalizadas de acuerdo al nivel de riesgo detectado en cada caso particular.
Contexto e implicaciones: saldando una deuda histórica
Durante años, los vacíos legales y la falta de un marco conceptual claro en la ciudad permitieron que los agresores utilizaran el sistema judicial para perpetuar el maltrato hacia las mujeres a través de sus hijos. Las dilaciones injustificadas en procesos de custodia y la falta de perspectiva de género en las Comisarías de Familia dejaban desprotegidas a las víctimas frente al acoso constante.
Con este avance normativo, Bogotá se sitúa a la vanguardia en la protección de las familias, complementando las políticas de reducción de feminicidios y garantizando el interés superior de las niñas, niños y adolescentes. La medida reconoce que la infancia tiene derecho a crecer en entornos libres de manipulación y violencia indirecta.
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Hacia un entorno seguro para las madres y sus hijos
El reconocimiento normativo y social de la violencia vicaria marca el comienzo de una nueva etapa en las políticas de equidad de género en la capital. Visibilizar que los menores sufren consecuencias traumáticas directas cuando se intenta destruir a sus madres exige un compromiso colectivo para no tolerar ningún tipo de chantaje o violencia vicaria en la comunidad.
Para todas las mujeres que actualmente atraviesan por esta pesadilla o perciben un riesgo inminente para sus familias, la ciudad cuenta con rutas de ayuda inmediata. Está disponible la Línea de Emergencias 123, la Línea Púrpura Distrital gratuita 01 8000 112 137 y el servicio de WhatsApp Púrpura en el número 300 755 1846. La denuncia a tiempo es la herramienta más efectiva para salvar vidas y frenar la violencia.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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