Imagina un lugar donde cada almuerzo es un auténtico privilegio, un oasis de esperanza en medio de la ciudad. En Bogotá, el comedor comunitario Tibabuyes no solo alimenta cuerpos, sino que transforma vidas, convirtiéndose en un faro para quienes más lo necesitan.Doris Aleyda y César Darío son solo dos de los cientos de beneficiarios que hoy celebran esta iniciativa, pilar fundamental de la ambiciosa estrategia «Bogotá sin Hambre 2.0» del alcalde Carlos Fernando Galán. Su testimonio es un eco de gratitud que resuena en cada rincón del centro.
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Hace apenas tres meses, el Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) Tibabuyes abría sus puertas en Suba, barrio Bilbao, con un evento marcado por la presencia del alcalde Galán y el secretario de Integración Social, Roberto Ángulo. Este espacio, el más grande de su tipo en la capital, fue diseñado para impactar positivamente a cerca de 2.000 personas.

Un Oasis de Esperanza en Suba: El Comedor Tibabuyes
Para Doris Aleida Suárez Ortiz, la caminata diaria de 20 o 30 minutos junto a sus dos hijos, uno de ellos con síndrome de Down, es un pequeño esfuerzo por una recompensa inmensa. «No importa la distancia, es un espacio hermoso donde es un privilegio consumir un alimento», afirma con una sonrisa.Doris conoció el proyecto desde su fase de construcción y, atenta a cada avance, no dudó en inscribirse en cuanto se abrió el plazo. Su persistencia le aseguró un lugar en este comedor modelo, que atiende a 300 personas vulnerables y tiene capacidad para expandirse a 500.

Testimonios que Conmueven: Más Allá de un Plato de Comida
La calidad y el equilibrio de las comidas son aspectos que Doris destaca con entusiasmo. «Esto es excelente, la comida es muy buena, muy balanceada. Tenemos el privilegio de contar con un almuerzo muy completo, con su sopa, verdura, proteína, jugo y fruta. Uno no cuenta con los medios para tener un almuerzo así», explica, visiblemente agradecida.César Darío González Pineda, a pesar de su discapacidad auditiva, transmite un mensaje claro y potente. Conmovido, agradece a la Secretaría de Integración Social: «Me siento muy feliz porque nos están dando la oportunidad de tener un platico de comida».

César subraya la urgente necesidad de este tipo de iniciativas para habitantes de calle, personas con discapacidad y adultos mayores. Para él, «Bogotá sin Hambre» es «el dicho más hermoso que he escuchado en la vida», un verdadero milagro que bendice a la comunidad.

El comedor comunitario Tibabuyes es mucho más que un lugar para almorzar; es un símbolo de dignidad y un testimonio del impacto transformador de «Bogotá sin Hambre 2.0». Cada plato servido es una promesa cumplida, un paso hacia una ciudad más equitativa y solidaria.
La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.






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