Estados Unidos se prepara para un regreso histórico a la Luna con la misión Artemisa II, marcando el primer viaje tripulado alrededor del satélite natural desde la culminación de la era Apolo. Este hito representa un avance significativo en la exploración espacial.

Entre los miembros clave de esta expedición se encuentra Victor Glover, quien asumirá el rol de piloto de la nave. Glover ha compartido públicamente su profunda fe cristiana, un aspecto notable de su perfil.

La misión Artemisa II tiene programado iniciar sus ventanas de lanzamiento a partir del 6 de febrero, con posibles extensiones hasta finales de este año, sujeto a las condiciones climáticas y técnicas. Con una duración aproximada de 10 días, esta misión es un paso crucial para futuras expediciones lunares y, a largo plazo, para las misiones a Marte.

La tripulación completa estará conformada por Reid Wiseman como comandante, acompañado por los especialistas de misión Christina Koch de la NASA y Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense. Victor Glover desempeñará un papel fundamental como piloto de la nave espacial.

Una fe que trasciende las fronteras espaciales

Entre 2020 y 2021, Victor Glover ya había servido como ingeniero de vuelo en la Estación Espacial Internacional durante la Expedición 64, una misión que se extendió por 168 días en órbita. Durante ese tiempo, llevó consigo una Biblia y copas de comunión, además de seguir servicios religiosos en vivo desde su iglesia en Texas.

En 2022, durante una visita a la Iglesia de Cristo de Abell Street en Wharton, Glover compartió cómo mantuvo su vida espiritual activa incluso fuera del planeta. «Pude celebrar mis oraciones… pude comulgar todas las semanas que estuve en el espacio», relató el astronauta.

Asimismo, explicó que la NASA respaldó su decisión de continuar con sus prácticas de fe. «Apoyaron mi deseo y el de mi familia de seguir adorando y continuar nuestro camino espiritual incluso mientras yo estaba fuera de la Tierra», afirmó Glover.

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