El Gobierno Nacional ha anunciado con bombo y platillo una supuesta ‘reducción’ de 500 pesos en el precio del galón de gasolina a partir del 1 de febrero. Esta medida, presentada como un alivio para los colombianos y una señal de bonanza económica, esconde una realidad mucho más compleja y preocupante.Al analizar los datos con rigor y el verdadero contexto económico del país, este anuncio dista mucho de ser una buena noticia. Lejos de ser un favor a los ciudadanos, podría ser una maniobra que disfraza un problema de fondo.

Opinión Carlos Edward Osorio - Representante a la Cámara

Desde el inicio del gobierno de Gustavo Petro en agosto de 2022, el precio del galón de gasolina ha experimentado un incremento brutal. Pasó de 9.200 pesos a la asombrosa cifra de casi 16.500 pesos.Esto representa un aumento de más de 7.300 pesos, ¡un impactante 79%! En apenas tres años, el combustible ha casi duplicado su valor, golpeando directamente el transporte, los alimentos y el costo de vida de millones de hogares colombianos.

Opinión Carlos Edward Osorio - Representante a la Cámara

El Velo de la Ilusión: ¿Una Rebaja o una Burla?

Por ello, resulta casi imposible comprender el entusiasmo oficial ante una reducción tan pírrica que ni siquiera se acerca a compensar el daño ya causado. Después de llevar el precio de la gasolina a niveles históricamente inalcanzables, el Gobierno ahora pretende que una rebaja marginal sea percibida como un logro monumental.La cruda verdad es que se trata de una corrección tardía, obligada por las circunstancias, y que apenas rasguña la superficie de un problema mucho más profundo. La pregunta que muchos se hacen es: ¿por qué no se actuó antes?

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La pregunta crucial que resuena en la mente de millones de colombianos es ineludible: ¿por qué no se implementó esta reducción mucho antes, especialmente cuando las condiciones del mercado internacional comenzaron a mostrar una clara mejoría?En agosto de 2022, el barril de petróleo Brent, un referente vital para Colombia, cotizaba cerca de los 100 dólares, con el dólar rondando los 4.400 pesos. Hoy, la situación es radicalmente diferente.

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El Desplome del Crudo vs. la Realidad Nacional: Una Disparidad Inexplicable

Actualmente, el Brent se sitúa alrededor de los 63 dólares, y la tasa de cambio ha descendido a niveles cercanos a los 3.700 pesos. Esto significa que, en pesos colombianos, el barril pasó de costar aproximadamente 440.000 pesos a unos 233.000 pesos, ¡una caída cercana al 50%!En una economía responsable y transparente, una reducción de tal magnitud en los costos internacionales debería reflejarse de inmediato en el precio interno del combustible. Sin embargo, en Colombia, presenciamos el escenario opuesto.

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A pesar del desplome global del petróleo y la significativa baja del dólar, el precio de la gasolina, de forma inexplicable, continuó su ascenso durante meses. Esta anomalía ha generado un profundo descontento y sospechas entre la ciudadanía.

El Fondo de Estabilización: ¿Una Herramienta Manipulada?

El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles fue creado para amortiguar las variaciones del precio del petróleo. Cuando el crudo sube, evita alzas abruptas; pero, crucialmente, cuando baja, el precio interno debe disminuir.No aplicar esta lógica implica trasladar un sobrecosto injustificado directamente a los consumidores. Por lo tanto, presentar esta mínima rebaja como un acto de benevolencia o generosidad es, a todas luces, un engaño manifiesto.

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Desde mediados de 2024, la gasolina incluso dejó de recibir subsidios de este Fondo, porque el precio interno ya superaba el internacional. Esto no solo le daba al Gobierno margen para bajar el precio, sino que era su obligación ineludible.Ignorar esta obligación ha significado cargar a los ciudadanos con un sobrecosto injusto durante demasiado tiempo. La reducción anunciada no es un favor, sino un cumplimiento tardío y forzado de las propias reglas del juego.

Expertos Claman por un Precio Justo: ¿Hasta Cuándo la Indiferencia?

Expertos en la materia son unánimes: el precio de la gasolina en Colombia se encuentra entre 3.000 y 4.000 pesos por encima de la paridad internacional. Con un petróleo barato, un dólar a la baja y el fondo de estabilidad saneado, la gasolina debería bajar, de forma inmediata, al menos 2.000 pesos.Sin embargo, el Ministro de Hacienda, Germán Ávila, ha anunciado que la reducción será de solo 1.000 pesos en los próximos seis meses. Esta medida es un insulto a la inteligencia de los colombianos.

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No podemos permitir que nos traten como ignorantes. Exigir un precio justo, razonable y sensato es un deber ciudadano. Esta medida populista, lanzada en vísperas electorales, busca engañar al pueblo haciéndole creer en una generosidad inexistente.Es una acción tardía y oportunista que debió tomarse mucho antes y con una reducción mínima de 2.000 pesos, no los irrisorios 500 pesos anunciados.

Alerta Institucional: La Economía al Borde del Abismo

Mientras el Gobierno mantiene un discurso optimista, las instituciones del país emiten señales de alerta contundentes. La Corte Constitucional, en una decisión histórica, ha suspendido provisionalmente el decreto de emergencia económica.Este decreto, expedido por el Ejecutivo en diciembre de 2025, fue declarado inconstitucional, revelando la fragilidad y la posible ilegalidad de las decisiones económicas del actual gobierno. La economía colombiana se encuentra en un estado deplorable y esta ‘rebaja’ es solo un parche.

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