Un ícono de la gastronomía caribeña colombiana, «La Cocina de Pepina», ha cerrado inesperadamente su prestigiosa sede en Bogotá, dejando un vacío en el corazón de los amantes del buen comer. Este proyecto culinario, reconocido por su sabor auténtico y su profunda conexión con las tradiciones del Caribe, cesó sus operaciones en la capital de forma definitiva en enero de 2025, según se ha podido conocer.La emblemática sucursal, ubicada en la Calle 56 # 4A-11 en el exclusivo sector de Chapinero Alto, fue durante años un epicentro para quienes buscaban los sabores de Córdoba, Sucre y Bolívar. El cierre, envuelto en un silencio oficial, ha generado un sinfín de preguntas entre sus fieles clientes y seguidores, quienes ahora lamentan la partida de un referente culinario.

El Misterio Detrás del Cierre: ¿Qué Pasó Realmente?

Aunque no hubo un comunicado formal que esclareciera las causas, las redes sociales del restaurante insinuaron que la sede llevaba cerca de un año sin operar. Fuentes cercanas sugieren que la decisión podría estar ligada a la voluntad de los herederos y socios de concentrar todas sus energías en la sede principal, ubicada en la vibrante ciudad de Cartagena.Esta estrategia, aparentemente, busca optimizar la gestión y unificar los esfuerzos en un solo punto, preservando así la esencia y la propuesta culinaria que han distinguido a «La Cocina de Pepina» desde sus inicios. Es un movimiento para asegurar la calidad y el legado que tanto aprecian sus comensales.

La Leyenda de La Cocina de Pepina: Un Viaje de Sabor

La historia de este restaurante comenzó hace 15 años gracias a la visión de María José Yances Guerra, cariñosamente conocida como «Pepina». Su primer local abrió sus puertas en Montería en 1998, pero fue en Cartagena donde el proyecto culinario floreció y se consolidó como un estandarte de la cocina caribeña.Desde entonces, «La Cocina de Pepina» deleitó paladares con una carta inspirada en las recetas más auténticas del Caribe colombiano. Sus platos eran un homenaje a las ciénagas cordobesas y las riberas del río Sinú, utilizando ingredientes frescos como ají dulce, col, habichuelas, comino, ahuyama, batata, okra, bledo y verdolaga.

Un Legado que Perduró Más Allá de su Creadora

El fallecimiento de Pepina en 2014, tras una enfermedad, dejó una profunda huella, pero su espíritu culinario no se extinguió. Sus sobrinos, Christian y Mateo, asumieron valientemente las riendas del restaurante, comprometiéndose a mantener intacto el recetario original y la visión de su fundadora.Bajo su dirección, el menú siguió ofreciendo joyas como las berenjenas en escabeche, las ensaladas de papaya verde, palmito y ñame, y las irresistibles carimañolas rellenas de queso costeño. Platos como el salpicón de mariscos, la copa Sí Sí Sí, y las variaciones de arroces tradicionales, junto a la posta cartagenera, continuaron siendo los favoritos.

Bogotá: Un Capítulo Cerrado, un Sabor Inolvidable

La presencia de «La Cocina de Pepina» en Bogotá fue crucial para acercar la riqueza de la gastronomía caribeña a un público más amplio en la capital. Con delicias como el mote de queso y la boronía, el restaurante se ganó un lugar privilegiado en el diverso panorama culinario bogotano.

Con el cierre definitivo de su sede en Bogotá, «La Cocina de Pepina» ahora concentra toda su energía y pasión en su casa matriz en Cartagena. Desde allí, el restaurante se reafirma en su misión de preservar su inigualable propuesta culinaria y la identidad que ha forjado con tanto esmero a lo largo de los años. ¡Su legado continúa vivo!

La Hermosa Stereo: Más cerca de la verdad.